¿Por qué tantos jóvenes aún viven con sus familias? 🤔

En Argentina, casi 2,5 millones de personas entre 25 y 35 años todavía no lograron independizarse, según datos del Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda (OFAVA). Esto significa que más de un tercio de quienes están en esa franja de edad no tienen su propia casa, ya sea por no poder pagar un alquiler o por no acceder a una vivienda propia.

El problema no es solo de números, sino de realidad 💔

De esos 2,5 millones, alrededor de 1,2 millones viven en hogares que tienen algún problema habitacional, como hacinamiento o condiciones precarias. La situación es más grave entre los jóvenes de 25 a 34 años, donde más del 50% vive en hogares con déficit habitacional. La problemática disminuye un poco con la edad, pero sigue siendo alarmante: entre los menores de 24 años, el 46% vive en hogares con problemas, y entre los mayores de 65 años, solo el 31%.

¿Qué significa esto en la práctica? 🏚️

Muchos jóvenes enfrentan situaciones de hacinamiento, compartiendo viviendas con varias personas, o viven en casas que necesitan reparaciones o mejoras. En los hogares con jefes de entre 25 y 34 años, uno de cada cuatro experimenta hacinamiento o problemas para acceder a una vivienda adecuada. Además, el allegamiento, que es cuando hay más de un hogar en una vivienda, afecta al 13% de los hogares liderados por jóvenes de 18 a 24 años y baja a solo 1% en los mayores de 65 años.

¿Por qué hay tanta desigualdad regional? 🌎

La realidad varía mucho según dónde vivas. En provincias del norte como Tucumán, Santiago del Estero, Jujuy y Salta, más de la mitad de los jóvenes de 25 a 35 años no lograron emanciparse. En cambio, en la Ciudad de Buenos Aires, solo el 24% de esa franja de edad sigue en el hogar familiar. La diferencia se explica en parte por las desigualdades económicas y de acceso a viviendas en distintas regiones.

¿Qué necesita Argentina para solucionar este problema? 🏘️

El déficit habitacional en el país es grande: hay casi 6 millones de hogares con problemas, y se estima que hacen falta unas 2,5 millones de viviendas nuevas para cubrir la demanda. Esto incluye viviendas para solucionar el déficit cuantitativo, pero también para atender a quienes viven en condiciones precarias o en hacinamiento.

De esas 2,5 millones, aproximadamente 1,5 millones serían para cubrir la falta de viviendas en cantidad, unas 430.000 para resolver situaciones de allegamiento, y al menos otras 500.000 para atender a los jóvenes que aún no lograron mudarse. Aunque en los últimos años el déficit ha bajado un poco, todavía está lejos de ser un problema resuelto. Desde 2016, la cifra ha fluctuado, bajando en algunos momentos y subiendo en otros, especialmente durante la pandemia.

¿Qué se puede hacer? 🤷‍♂️🤷‍♀️

La solución requiere un compromiso grande del Estado y la inversión en construcción de viviendas. Mientras tanto, muchos jóvenes siguen en esa lucha constante por tener un lugar propio, en un país donde la vivienda sigue siendo un derecho pendiente para millones.