El sector textil en crisis: locales vacíos y menos trabajo

En los barrios y avenidas más tradicionales para comprar ropa, la imagen ya no es la misma. Corrientes, Rivadavia, Cabildo y Avellaneda, lugares históricos para quienes buscan prendas, hoy muestran un panorama distinto: locales cerrados, persianas bajadas y un mercado que se achica cada vez más.

La situación no es casual. La industria textil argentina atraviesa más de dos años de caída constante, afectada por varias causas que golpean de lleno en la calle y en los bolsillos de quienes trabajan o dependen de ese sector.

¿Qué está pasando con la producción y el empleo? 🤔

Según datos recientes, la producción textil cayó un 33% en febrero respecto del año pasado, y en total, en los últimos dos años, la caída acumulada fue del 36%. En la confección de ropa también se nota el impacto, con una baja del 18% en el mismo período. Este freno en la actividad se refleja en las máquinas que permanecen apagadas: hoy, 7 de cada 10 máquinas textiles están detenidas en promedio, lo que revela un sector que no logra mantener su funcionamiento habitual.

Esta crisis también se traduce en pérdida de empleos. Más de 20.700 puestos de trabajo registrados se eliminaron desde fines de 2023 hasta diciembre de 2025. Además, más de 650 empresas cerraron en ese período, lo que representa una caída del 17% en el empleo y del 11% en la cantidad de locales productivos. La combinación de menos trabajo y menos producción golpea duramente a quienes dependen de esta actividad para vivir.

¿Por qué se derrumban las ventas y los locales? 🏪

El descenso en la actividad no es solo por la baja en el consumo, sino que también hay otros factores que aceleran la crisis. La pérdida de poder adquisitivo hace que las familias gasten menos en ropa y más en servicios básicos, que aumentaron en prioridad. Además, la apertura de importaciones y el crecimiento del fast fashion —una modalidad que produce ropa barata y desechable— hacen que cada vez más prendas lleguen desde afuera, muchas veces a precios mucho más bajos que los nacionales.

Las importaciones subieron un 185% en volumen en 2025 y se mantienen altas en 2026. La compra de ropa en el exterior, ya sea en viajes o por courier, también aumentó un 274% el año pasado, lo que reduce aún más la demanda de productos nacionales. Todo esto hace que muchas empresas no puedan sostenerse y cierren sus puertas.

El impacto en las calles y en las persianas 👀

El efecto más visible de esta crisis se nota en los locales vacíos en los corredores comerciales más conocidos. Solo en los primeros dos meses de 2026, en las principales calles de Buenos Aires, se registraron 284 locales en alquiler o en venta. Esto representa un aumento del 38,5% respecto del mismo período del año pasado y del 43,4% comparado con el bimestre anterior.

Las cifras muestran cómo la oferta de locales en alquiler se disparó un 158,8% en un año, un claro signo de negocios que no logran mantenerse. La esquina de Cabildo y Juramento, famosa por una canción de Conociendo Rusia, ya no es ese lugar de siempre para los comerciantes. En esa avenida, la cantidad de locales vacíos creció un 177,8% en los primeros dos meses de 2026 frente a 2025.

Otros corredores como Avellaneda, que por tradición fue uno de los polos textiles más importantes del país, también muestran una alta cantidad de locales cerrados. La desocupación en esta zona aumentó un 160%. En calles como Corrientes, Rivadavia y Santa Fe, aunque en menor medida, también se nota una tendencia similar, con muchas persianas bajadas y comercios que ya no abren sus puertas.

¿Qué significa esto para el futuro? 🚶‍♂️🚶‍♀️

La caída en la cantidad de locales y en el empleo refleja un cambio profundo en el sector. Menor consumo, precios elevados y dificultades para mantener los márgenes hacen que muchas empresas no puedan seguir adelante. La calle, que solía ser testigo de la actividad constante del sector textil, hoy muestra su cara más triste: negocios cerrados y locales vacíos, que parecen ser una postal de una industria en crisis.

El futuro de esta industria dependerá, en buena medida, de cómo se puedan abordar estos problemas: desde el control de importaciones y el apoyo a las empresas nacionales, hasta estrategias para incentivar el consumo local. Por ahora, las calles de Buenos Aires y otras ciudades argentinas reflejan un sector que lucha por mantenerse a flote en un contexto de crisis económica y cambios en los hábitos de consumo.