¿Qué pasa con las exportaciones argentinas? 🤔

Mientras el Gobierno celebra el aumento en las exportaciones y apuesta fuerte por sectores como la agricultura, la minería y los hidrocarburos para traer dólares al país, hay una sombra que no se puede ignorar. Un experto en comercio, Natalio Grinman, alerta: «Con los recursos naturales no alcanza». Para él, el verdadero desafío está en agregar valor a lo que se produce en Argentina, y eso solo se logra invirtiendo en educación y desarrollo productivo.

La tendencia hacia la primarización 📉

Desde 2011 hasta 2022, la economía argentina se ha ido especializando en vender principalmente recursos naturales, lo que en términos simples significa que estamos vendiendo menos productos con tecnología avanzada o de mayor valor agregado. Según Pablo Sivori, economista de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, en ese período, el país pasó de exportar unos 515 productos con ventajas comparativas a unos 380 en 2022. Esto indica que la variedad de productos con los que contamos para competir en el mercado internacional se ha reducido.

Además, el Índice de Complejidad Económica (ICE), que mide qué tan sofisticadas y avanzadas son las exportaciones de un país, muestra que mientras países como China e India aumentaron su complejidad, Argentina quedó en el fondo. Uruguay y Paraguay lograron diversificar sus exportaciones, pero Argentina se quedó en el camino, con un perfil que depende en un 90% de productos primarios, manufacturas basadas en recursos naturales y tecnología media.

¿Qué productos dominan ahora? 🌾🛢️

El análisis revela que las exportaciones argentinas están cada vez más centradas en recursos básicos. Los productos primarios, como soja y cereales, pasaron de representar el 46% en 2000 a un 55% en 2022. En cambio, las manufacturas con mayor valor agregado, como las de tecnología media, han caído en participación, pasando del 18% al 16%. Incluso las manufacturas de alta tecnología representan menos del 2%, lo que evidencia una pérdida en capacidades y conocimientos técnicos en la producción.

Este proceso, llamado primarización, también trae consigo un impacto en el empleo y en la economía regional. Las regiones con menor nivel de complejidad, como el NOA, NEA y parte de la Patagonia, enfrentan mayores dificultades en empleo formal y salarios, debido a que predominan actividades agrícolas extensivas y extracción de recursos, que generan menos empleo calificado y dependen mucho del sector público para sostenerse.

¿Por qué importa esto? 🚨

El crecimiento en exportaciones de recursos como litio, petróleo y granos ayuda a traer divisas, pero también plantea un dilema: ¿cuánto valor le quedará al país en el proceso? La experiencia internacional muestra que los países que lograron un crecimiento sostenido fueron aquellos que lograron transformar recursos naturales en cadenas productivas más complejas, con innovación y tecnología.

Para esto, claramente, hace falta más que solo vender materias primas. Es fundamental invertir en educación, ciencia y tecnología, y desarrollar industrias que puedan agregar valor a los recursos que tenemos. Sin embargo, en Argentina, el recorte en fondos para universidades y investigación dificulta ese camino. Expertos como Matías Bolis Wilson señalan que, con inversiones privadas insuficientes, es muy difícil alcanzar ese objetivo por sí solos.

Un problema que también afecta a las regiones 🏞️

El informe también muestra que las zonas más pobres y menos desarrolladas, como el NOA y el NEA, sufren más las consecuencias de esta primarización. La expansión de la agricultura extensiva y las actividades extractivas desplazaron a otros sectores con mayor potencial de generar empleo y crecimiento a largo plazo. Allí, la economía se basa en exportar soja, maíz y otros cereales, que ahora representan entre el 30% y el 35% del total, mucho más que a principios de siglo.

Además, gran parte del procesamiento industrial de estos recursos se realiza fuera de esas regiones, en el centro del país, concentrando la economía y dejando menos oportunidades en las zonas productoras. Esto genera un encajonamiento productivo, donde menos empleo calificado y más dependencia del Estado son la tónica.

¿Qué se necesita para cambiar el rumbo? 🔄

El debate está abierto: Argentina necesita diversificar su economía y apostar a la innovación. La experiencia global muestra que los países que lograron sostener su crecimiento durante más tiempo son aquellos que transformaron recursos naturales en cadenas productivas más complejas, con conocimientos, tecnología y manufacturas de mayor valor.

Por ahora, el desafío es grande. La primarización y la pérdida de capacidades tecnológicas frenan el desarrollo y alimentan desigualdades. Para avanzar, hay que pensar en políticas que impulsen la innovación, la inversión en educación y la diversificación de las actividades económicas. Solo así, Argentina podrá salir del ciclo de dependencia de recursos y construir un futuro más sólido y equilibrado.