¿De qué se trata la medida y por qué genera revuelo?
El Gobierno nacional decidió dejar sin efecto el arancel antidumping del 28% que desde 2020 gravaba las importaciones de hojas de aluminio provenientes de China. La medida, que vencía en marzo, fue oficializada el 23 de febrero en el Boletín Oficial y generó bastante polémica en el mundo de la industria.
Este arancel era una protección que le daba cierta ventaja a las empresas argentinas, especialmente a Aluar, la principal productora de aluminio en el país. La compañía, controlada por Javier Madanes Quintanilla, había pedido que se mantuviera esta protección, ya que le ayudaba a competir en el mercado local contra las importaciones chinas, que en los últimos años habían bajado sus precios y aumentado su participación en el mercado.
¿Qué significa la eliminación del arancel?
Para entender mejor, hay que saber que el arancel funcionaba como un impuesto a los productos importados de China. Gracias a esa protección, las importaciones no superaban el 3% del total en los últimos años. Sin embargo, el gobierno evaluó que, en base a los datos, no había evidencias de prácticas desleales o que las importaciones estuvieran dañando a la industria local.
Según el informe oficial, el precio internacional del aluminio bajó un 16% durante el período en que estuvo vigente el arancel, pero en Argentina, Aluar aumentó sus precios entre un 5% y un 7%. Además, la participación de mercado de Aluar creció del 64% en 2019 al 91% en 2024. Todo esto llevó al gobierno a decidir que la protección ya no era necesaria y que su continuidad no tenía justificación técnica.
¿Por qué importa tanto para Argentina?
El aluminio, en especial el foil o lámina delgada, es clave para muchas industrias: envasado de alimentos, bebidas, medicamentos y construcción, por ejemplo. La eliminación del arancel abre la puerta a que las importaciones chinas puedan volver a ingresar en mayor cantidad, lo que podría afectar a la industria local y a los puestos de trabajo.
De hecho, el país tiene solo una empresa que produce aluminio primario, Aluar, que controla entre el 60% y el 65% de los costos de producción en el mercado argentino. Esto le da un peso grande en el mercado y en los precios del producto final.
Reacción en el Congreso: ¿Se viene un rechazo?
En respuesta a esta decisión, la diputada Roxana Monzón presentó un proyecto para repudiar la medida del Gobierno. La iniciativa busca que se revise la eliminación del arancel y que, en su lugar, se restablezca la protección a la industria nacional.
En los fundamentos, la diputada destaca que en un contexto de crisis económica, con recesión y aumento del desempleo, proteger la industria del aluminio es fundamental para mantener el empleo y fortalecer la soberanía productiva del país. La iniciativa también advierte que la eliminación del arancel puede impactar negativamente en sectores como la construcción, el transporte y la alimentación, que dependen de productos derivados del aluminio.
¿Qué se busca con esto?
El proyecto de resolución busca que el Congreso se pronuncie en defensa de la industria argentina, en un momento donde la economía enfrenta varios desafíos. La idea es que, ante la competencia de países con subsidios estatales y costos más bajos, el Estado argentino siga protegiendo su producción local para evitar un impacto aún mayor en el empleo y la economía.
En definitiva, la discusión está abierta y muchos consideran que esta medida puede tener consecuencias importantes en la estructura productiva del país. La protección del aluminio, un insumo estratégico, sigue siendo un tema en la agenda política y económica de Argentina.




