Una pelea que parecía ganada y terminó en tragedia

Todo parecía indicar que Glenn Byrne tenía la victoria en sus manos. El boxeador irlandés dominaba su pelea contra William Crolla, en las afueras de Manchester, y había mandado a su rival a la lona en varias ocasiones. Pero en el séptimo round, la historia cambió por completo.

El combate, en la categoría superwélter, fue brutal y cambiante. Byrne parecía imbatible, pero Crolla, con una resistencia impresionante, logró mantenerse en pie. Hasta que, de repente, en un golpe certero, Byrne cayó pesadamente y no pudo seguir luchando. La escena fue impactante: un silencio total en el estadio, mientras los médicos ingresaban de urgencia para atenderlo.

El momento crítico y la respuesta médica

El irlandés fue retirado en camilla, con asistencia de oxígeno, y trasladado rápidamente a un hospital cercano. Las noticias, en ese momento, eran preocupantes. Byrne había sufrido una hemorragia cerebral, una lesión que puso en jaque su futuro en el ring.

Por suerte, las noticias que llegaron horas después fueron algo más alentadoras. Desde su entorno aseguraron que Glenn estaba consciente, con buen ánimo, y que los estudios mostraban que la hemorragia estaba controlada. La promotora del combate, JB Boxing Productions, fue la encargada de actualizar su estado en las redes sociales, donde informaron que el boxeador estaba charlando y bromeando, a la espera de los resultados de una tomografía.

“Queremos agradecer a todos por los mensajes de preocupación, significan mucho para nosotros”, escribieron en su cuenta, y minutos después confirmaron que, si todo seguía bien, en las próximas 24 horas podría recibir el alta y comenzar su recuperación.