La construcción en picada: ¿Qué está pasando?
El sector de la construcción, uno de los más importantes para la economía, volvió a mostrar signos de debilidad en abril. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) bajó un 4% en comparación con el mes anterior, ajustándose a la baja tras una pequeña suba en marzo. Lo que preocupa es que esta caída es la más fuerte desde marzo de 2025 y, a nivel anual, la actividad cayó un 2,8%.
Este escenario refleja que la recuperación del sector todavía está lejos de consolidarse. Aunque en los primeros cuatro meses del año hubo un pequeño crecimiento del 2,1% respecto al mismo período del año pasado, en la práctica, la tendencia mensual muestra que el impulso no termina de consolidarse.
¿Por qué cae la construcción? La economía en jaque
Expertos explican que uno de los principales motivos es la dificultad para acceder a créditos. Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, señala que el aumento en la morosidad y las altas tasas de interés, producto de medidas como la suba de encajes bancarios en 2025, frenaron la demanda interna. Aunque esas medidas ya no están tan intensas, sus efectos todavía se sienten, dificultando que las empresas y las familias puedan financiar nuevas obras.
Además, la incertidumbre política y económica hace que las decisiones de inversión se posterguen. Los empresarios están preocupados por qué pasará en el escenario político y macroeconómico en los próximos años, en especial con las elecciones de 2027 en el horizonte. Sin un panorama claro, la inversión, la producción y el financiamiento se ven afectados, y la recuperación del sector se vuelve más difícil.
¿Qué materiales se ven más afectados?
El impacto también se refleja en los insumos utilizados en construcción. Entre los materiales que más cayeron respecto del año pasado están los mosaicos graníticos y calcáreos (-18,9%), el yeso (-17,5%), las cales (-16,4%), el asfalto (-15,5%) y el cemento portland (-12,7%). Productos clave para obras grandes, pero que están en baja, seguramente por la menor cantidad de proyectos en marcha.
Por otro lado, algunos rubros relacionados con terminaciones y refacciones mostraron un panorama más alentador. Las ventas de hierro redondo y aceros para construcción subieron un 15,7%, las pinturas un 10%, y otros insumos como grifería, tubos de acero y vidrio aumentaron un 16,1%.
¿Qué hay de positivo? Empleo y permisos de obras
En medio de todo, hay algunas buenas noticias. La cantidad de empleos registrados en construcción creció un 2,5% en marzo, alcanzando los 384.157 puestos, y en el primer trimestre del año aumentó un 1,6%. Además, los permisos para nuevas construcciones en 246 municipios crecieron un 14,5% en marzo, y en el acumulado del primer trimestre, un 4,5%. Esto indica que, aunque la actividad en sí está en baja, todavía hay movimiento en el sector.
Pero no todo es optimismo. La mayoría de las empresas sigue siendo cautelosa. Una encuesta del INDEC revela que el 75,5% de las firmas en obras privadas piensa que la actividad se mantendrá igual en los próximos meses, mientras que un 15,1% cree que disminuirá y solo un 9,4% espera que mejore. En el caso de obras públicas, la percepción es aún más pesimista: una de cada cuatro empresas anticipa una caída en la actividad.
¿Cuáles son los principales obstáculos? Las firmas mencionaron la caída en la economía, los altos costos de construcción y problemas en la cadena de pagos. Además, piden medidas concretas: estabilidad de precios, acceso al crédito y una reducción de impuestos para poder seguir trabajando y creciendo.
¿Qué se viene para la construcción?
Por ahora, la situación muestra que el sector aún tiene mucho por recorrer. La caída en la actividad, junto con las dificultades económicas y políticas, genera incertidumbre. Sin embargo, algunos indicadores como el aumento en empleo y permisos dan señales de que todavía hay expectativas de que, con las medidas correctas, la construcción pueda volver a levantarse en los próximos meses.
Lo que queda claro es que el sector necesita un marco más estable y previsibilidad para poder planear a largo plazo. Sin eso, la recuperación seguirá siendo un desafío para quienes trabajan en la construcción y para la economía en general.




