¿Qué pasó realmente con los créditos hipotecarios de altos funcionarios?
Un grupo de 40 políticos y funcionarios del Gobierno, con sueldos estatales, logró acceder a créditos hipotecarios en el Banco Nación a una velocidad inusual. La polémica no es solo por el monto de los préstamos, que en algunos casos superan los 340 mil dólares, sino por cómo lograron saltarse varias etapas en la fila y obtener condiciones privilegiadas, mucho mejores que las de la mayoría de los argentinos que buscan una vivienda.
¿Fue un error o una jugada más de la política?
Todo empezó en septiembre de 2024, cuando el entonces presidente del Banco Nación, Daniel Tillard, junto a su vice Darío Wasserman, modificaron una normativa que regulaba quién podía acceder a estos créditos. La resolución 802, que antes era clara en que los empleados públicos y funcionarios no podían beneficiarse fácilmente con estos préstamos, fue alterada para incluir a personas que perciben ingresos del sector público, incluso cargos políticos electivos o designados por resolución.
En ese momento, la modificación parecía una simple actualización, pero la realidad es que sirvió para que algunos funcionarios y políticos pudieran acceder a créditos con tasas muy por debajo del mercado y montos que en algunos casos superaron los 300 mil dólares. La intención, según algunos que conocen los detalles, sería evitar que estos beneficios generaran polémica y desconfianza en la ciudadanía.
El cambio que desató la polémica 🔄
Pero la historia no quedó allí. Poco más de un año después, en medio de las críticas y las denuncias en redes sociales, las autoridades del Banco Nación decidieron eliminar esa cláusula especial. En enero de 2026, el nuevo presidente del banco, Darío Wasserman —que además está casado con Pilar Ramírez, una legisladora porteña vinculada a sectores cercanos a La Cámpora— ordenó modificar nuevamente la reglamentación, borrando esa excepción para funcionarios y políticos.
Así, lo que parecía una jugada para facilitar el acceso a créditos a ciertos privilegiados, terminó en una corrección que buscó esconder esos beneficios. La circular N° 0092/2026 borró el párrafo que permitía a políticos y cargos electivos acceder a préstamos con condiciones especiales.
Reacciones y el impacto en la opinión pública 🚶♂️🤔
La noticia se difundió rápidamente en las redes sociales, generando una gran indignación. La mayoría de los argentinos que necesitan un crédito hipotecario enfrentan rechazos y condiciones duras para acceder a una vivienda. En contraste, algunos funcionarios, que ya tenían propiedades y recursos, lograron préstamos millonarios en el Banco Nación, incluso para comprar segundas o terceras viviendas en barrios cerrados.
Un funcionario de Economía, que prefirió mantenerse en el anonimato, comentó a Clarín que en 2024 los mismos beneficiados pidieron que se aclarara la normativa para evitar problemas futuros. La realidad es que, en la práctica, no hubo un delito, pero la situación generó un rechazo generalizado y puso en evidencia las desigualdades que todavía persisten en el sistema.
Respuesta oficial y la postura del Gobierno 💬
El presidente Javier Milei, ante la ola de críticas, intentó bajarle el tono a la polémica. En una entrevista en la TV Pública, afirmó que los créditos no son ilegales porque no violan derechos básicos como la libertad de expresión o la propiedad. Sin embargo, admitió que la situación genera cierta incomodidad y que, en su visión, el Estado debe ajustarse a valores morales más estrictos.
Por su parte, figuras como la senadora Anabel Fernández Sagasti, vinculada a La Cámpora, también fue beneficiada con créditos hipotecarios por montos que superaron el promedio habitual. La confusión y las modificaciones en las reglas del Banco Nación evidencian cómo los privilegios pueden abrirse paso en medio de cambios regulatorios.
¿Qué sigue? La sensación de injusticia
Lo que quedó claro es que, en un sistema donde la mayoría lucha por acceder a un crédito, algunos lograron ventajas que parecen sacadas de otro mundo. La sensación de que los contactos y los cargos políticos puedan facilitar estos beneficios alimenta una percepción de injusticia y desigualdad.
Mientras tanto, en los pasillos del poder, algunos reconocen que estas maniobras se hicieron para evitar que la situación generara aún más rechazo, aunque sin dejar de señalar que la realidad de los privilegios sigue siendo un tema pendiente en la Argentina.




