¿Qué pasó con Manuel Adorni? La historia de su salida del Gobierno
Tras más de tres meses en el centro de la tormenta mediática y judicial, Manuel Adorni decidió dejar su cargo como jefe de Gabinete. La renuncia, que se hizo efectiva este sábado, ocurrió en un momento en que enfrentaba duras críticas tanto dentro del mismo gobierno como en el Congreso. La presión por varias polémicas relacionadas con su patrimonio y su conducta fue demasiado para él y, finalmente, decidió dar un paso al costado.
¿Por qué renunció Adorni? La polémica que lo rodeaba
La salida de Adorni estuvo marcada por cuestionamientos públicos y acusaciones que salieron a la luz en los medios. Todo empezó cuando intentó explicar su crecimiento patrimonial en una presentación televisiva. En esa oportunidad, afirmó que había obtenido dinero no declarado, supuestamente, por una herencia de su padre y por inversiones en bitcoins, incluso cuando ni siquiera era conocido en Twitter. Sus explicaciones no convencieron ni a sus colegas ni a la opinión pública, y la situación se complicó aún más cuando se revelaron detalles de sus viajes y propiedades.
¿Qué se supo sobre sus viajes y propiedades?
El 8 de marzo, justo cuando acompañaba al presidente en una visita a Nueva York para una semana argentina en esa ciudad, salió a la luz que su esposa, Bettina Angeletti, también viajaba con él en el avión presidencial. Ella no tiene cargos públicos y trabaja como coach ontológica. La pareja fue vista en Queens, en un cementerio, y las explicaciones de por qué estaban allí no lograron convencer a todos. Adorni alegó que su presencia en Nueva York se debía a la carga de actividades oficiales, pero esa justificación no fue suficiente para evitar las críticas.
Un día después, se conoció que había viajado en un vuelo privado a Punta del Este durante los feriados de Carnaval. En un video, fue visto caminando por la pista del aeropuerto con un gorro, en compañía de su familia y el periodista Marcelo Grandio, que trabaja en la TV Pública y fue contratado en 2024, justo cuando Adorni ya era funcionario.
¿Y las propiedades? Las polémicas no pararon
En abril, salió a la luz que la familia Adorni había comprado una casa en un country de Exaltación de la Cruz, en plena zona norte del Gran Buenos Aires. La propiedad, cuya escritura estaba a nombre de su esposa, no figuraba en su declaración jurada de 2024. La situación se complicó aún más cuando se supo que Adorni seguía viviendo en un departamento en Caballito, en la Ciudad de Buenos Aires, aunque en sus declaraciones aseguraba residir en Parque Chacabuco.
Para adquirir un departamento más lujoso en la calle Miró, realizó una hipoteca con dos jubiladas, un dato que generó suspicacias. Además, en su primer informe en la Cámara de Diputados, afirmó que había cumplido con todas las obligaciones legales respecto a sus bienes, algo que luego se demostró que no era del todo cierto.
¿Qué más revelaron? Las declaraciones y las dudas
Un contratista declaró que la remodelación de una casa en Indio Cua costó aproximadamente 245 mil dólares, pagados en efectivo en dólares. La reforma incluyó detalles llamativos, como una cascada en la pileta trasera. Frente a estas acusaciones, Milei, líder del partido, defendió a Adorni diciendo que tenía todos sus documentos en orden, aunque la realidad parecía decir otra cosa.
Finalmente, Adorni intentó justificar su patrimonio alegando que encontró dólares en la casa de su padre y que había invertido en criptomonedas en 2014, sumando unos 300 mil dólares a su ahorro personal. Sin embargo, sus explicaciones no lograron convencer y su situación política quedó cada vez más comprometida.
¿Qué sigue? La salida definitiva
Tras meses de escándalos, el respaldo de sus jefes fue decayendo, y la presión del Congreso y los medios fue insostenible. La renuncia de Adorni fue aceptada por Milei, quien en un mensaje expresó su agradecimiento, aunque la situación dejó en evidencia las tensiones internas y la crisis de confianza en el gobierno.
Con esta salida, se cierra un capítulo polémico en la gestión del actual gobierno, dejando en evidencia cómo las acusaciones de corrupción y los escándalos personales pueden afectar incluso a los cargos más altos del ejecutivo.




