De la escasez a la innovación: cómo crece el sector privado en La Habana

En los últimos años, Cuba ha visto cómo el sector privado empezó a tomar fuerza, transformando barrios y cambiando el paisaje urbano de La Habana. Desde que en 2021 se autorizó oficialmente la creación de pequeñas y medianas empresas (mipymes), un montón de negocios han surgido en lugares donde antes solo había tiendas estatales o nada. Ahora, en las calles, es común ver tiendas improvisadas en viviendas o garajes abiertos, vendiendo de todo: desde cerveza y electrodomésticos hasta repuestos de autos y comidas.

¿Qué significa esta apertura para Cuba?

El cambio en las reglas del juego ha sido grande. La escasez de productos en los comercios estatales llevó a que más de la mitad del comercio minorista en la isla pase a manos de los privados, según datos oficiales. El gobierno anunció en junio un plan para seguir abriendo casi todos los sectores económicos a los privados, con la idea de que más cubanos puedan participar en la economía, aunque todavía hay muchas dudas y desafíos por delante.

Las desigualdades y los nuevos ricos 🤑

Pero no todo es color de rosa. La realidad de muchos cubanos todavía está marcada por dificultades. No todos tienen acceso a dólares que envían familiares desde el extranjero, lo que limita lo que pueden comprar en estos nuevos negocios privados. Además, la apertura ha generado una brecha entre quienes pueden gastar en autos de lujo o cenas exclusivas en La Habana y quienes simplemente luchan por cubrir sus necesidades básicas.

Luisa Cecilia, una maestra jubilada de 77 años, reconoce que en los negocios privados hay más opciones y productos que en los comercios estatales. Sin embargo, destaca que muchas personas no tienen el dinero suficiente para aprovechar esas oportunidades. Maritza Gómez, una ingeniera química de 62 años, también expresa su preocupación: «Es necesario encontrar una solución más justa para el pueblo».

¿Qué papel juega Estados Unidos en esta historia?

Desde Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump ha prometido apoyar al sector privado cubano, permitiendo incluso que las empresas puedan importar combustible, a pesar del bloqueo económico que mantiene desde 1960. En los últimos cinco años, las relaciones comerciales entre EE.UU. y Cuba se diversificaron y aumentaron casi cinco veces, pero las sanciones siguen dificultando que muchas empresas puedan operar con libertad.

¿Y los empresarios cubanos qué dicen? 💼

Para muchos, la situación sigue siendo difícil. Un empresario de 41 años, que tiene un local en La Habana, admitió a AFP que hoy en día solo busca mantener su negocio, ya que los cortes de electricidad y el alza de precios por la escasez de combustible hacen difícil crecer. Pese a eso, ve las reformas como una oportunidad para ampliar su equipo y hacer crecer su negocio en el futuro.

Por su parte, Camila Arrieta, una diseñadora gráfica de 32 años, se describe a sí misma como «inmunizada» frente a los obstáculos diarios. Pero también confiesa que está evaluando si sigue en el rubro o cambia de camino. El economista cubano Carlos Enrique González insiste en que el gobierno debe acelerar las reformas, porque el problema no solo es la escasez o los precios, sino que la economía cubana en sí misma tiene un nivel productivo bajo. «Un país solo puede consumir lo que produce», afirma.

La Habana en movimiento y la desigualdad en aumento 🏙️

Mientras tanto, La Habana se transforma ante nuestros ojos: proliferan comercios y ofertas en las calles, sin vallas publicitarias y con un aire de cambio inminente. Pero también crece la brecha entre quienes pueden pagar y quienes no. Cuba, uno de los últimos países comunistas del mundo, enfrenta ahora el reto de mantener su identidad mientras intenta adaptarse a una economía en plena transición.