¡Una aventura inesperada! 🚀

Por primera vez, Diego Peretti toma las riendas detrás de cámaras y en la pantalla en la película La muerte de un comediante. Junto a Javier Beltramino, quien co-dirige, Peretti no solo actúa, sino que también escribió el guion y protagoniza esta historia que mezcla drama, aventuras y un toque de humor negro.

Un comienzo intenso y reflexivo 🎭💧

La película abre con una escena poderosa: una imagen impactante de un actor hundiéndose en el agua. Desde ahí, la historia nos lleva a la mente de Juan Debré, interpretado por el propio Peretti, un actor que en su vida real también se enfrenta a una realidad dura: un diagnóstico de enfermedad terminal sin cura. Mientras recibe la noticia, su tono de voz y su relato en off reflejan una profunda angustia existencial, pero también una especie de aceptación.

¿Quién es Juan Debré? 🤔

Juan no es solo un actor, sino también el personaje que interpreta a un héroe de televisión llamado El Escorpión. Tras algunos incidentes en su carrera y en una entrevista televisiva, decide escapar a Bruselas, siguiendo los pasos de su héroe de infancia. La ciudad europea se vuelve el escenario donde Juan busca darle sentido a sus últimos días, enfrentando su propia mortalidad con un espíritu aventurero y un deseo de redescubrirse.

La historia se vuelve una Mamushka actoral 🎨🎬

En Bruselas, Juan se encuentra en medio de un conflicto político migratorio y conoce a tres jóvenes con ideales fuertes, entre ellos una joven interpretada por Malena Villa. La película se convierte en una especie de juego de roles: Peretti interpreta a Juan, quien a su vez decide transformarse en Bombín, un personaje de historieta que recuerda a Gaturro y Tintín, inspirado en el famoso cuadro de Magritte con la manzana en la cara.

Este recurso visual, que fusiona la realidad con la ficción, se refleja en los colores vivos y saturados de la película, que homenajean a las historietas y al estilo de la Escuela de Bruselas. Todo esto aporta un tono visual que contrasta con la oscuridad que suele caracterizar historias sobre superhéroes y seres en crisis.

El humor y la reflexión en medio de la tormenta ☠️😄

Desde el inicio, la historia tiene un toque de humor negro. En una escena, Juan recibe una burla en una entrevista y termina dejando billetes para pagar una dentadura que casi se le cae. Es como si, a pesar de estar en las puertas de la muerte, el protagonista tratara de no tomarse todo demasiado en serio.

“Actúa como si el miedo no lo afectara”, dice Debré antes de enfrentarse a su destino. Pero en el fondo, la película muestra cómo esa actitud de enfrentamiento y aventura puede ser también una forma de vivir con intensidad, incluso en los momentos más difíciles.

¿Una historia sobre la vida y la muerte? Sí, pero con color 🎨💥

Lo interesante es que, aunque la trama aborda temas como la enfermedad terminal y la mortalidad, lo hace con un tono que invita a reflexionar sin caer en lo solemne. La película propone que nunca es tarde para reinventarse, para salir de la rutina y vivir una aventura que, en realidad, es una forma de aceptar la vida tal como es.

Peretti, que se estrenó como director a los más de 60 años, demuestra que nunca es tarde para probar cosas nuevas y que el arte puede ser una herramienta poderosa para explorar nuestros miedos y deseos más profundos.

¿Dónde y cuándo verla? 🎟️

La película ya está en cartelera en varios cines de Argentina, como Hoyts Abasto, Unicenter, Cinemark Palermo, y otros. Tiene una duración de 94 minutos y está clasificada como apta para todo público (ATP).

En definitiva, La muerte de un comediante es una película que desafía la idea de que la vejez o la enfermedad son el final. Es un recordatorio de que siempre hay lugar para una última aventura, para darle sentido a los últimos capítulos de nuestra historia con humor, color y, sobre todo, mucho coraje.