🛤️ De los comienzos fugaces a la consolidación en el teatro y la pantalla
Muchos conocen a Andrea Frigerio como la modelo elegante que brilló en pasarelas y en la televisión, pero su historia tiene mucho más que esa imagen de mujer glamurosa. Aunque en su currículum figura que debutó en TV con Juan Alberto Badía, la realidad es que su primer paso frente a cámaras fue muy breve y, por un error del pasado, casi terminó en un recuerdo olvidado.
En una reciente visita al late show Otro día perdido, conducido por Mario Pergolini, Andrea recordó con gracia ese primer momento en la tele. Cuando uno de los productores, Alejandro Borensztein, fue a saludarla, ella le confesó entre risas que en realidad empezó con su padre, Juan Alberto Badía, pero que fue tan cortito que casi ni lo recuerda. La anécdota revela una de las tantas facetas de su personalidad: la de alguien que no se toma demasiado en serio y que prefiere contar sus historias con humor.
🎬 Los pequeños pasos que marcaron el camino
Antes de convertirse en una figura de renombre, Andrea tuvo un instante en el que compartió escenario con Tato Bores, uno de los íconos de la comedia argentina. En esa oportunidad, en una apertura en los Bosques de Palermo, le tocó hacer un papel muy sencillo: entrar y decirle a Tato, en un acto improvisado, que le llevaba una carpeta. La escena, que duró apenas segundos, terminó con ella siendo invitada a retirarse y sin volver a ser llamada.
Desde esos inicios breves, pasaron más de 40 años hasta que Andrea logró que su talento fuera reconocido de verdad. Hoy, a sus 64 años, es una actriz destacada que comparte escenario con figuras como Guillermo Francella y Martín Seefeld, y ha trabajado con grandes del cine argentino como Luis Brandoni y Oscar Martínez. La lista de sus participaciones en teatro y cine es larga, y si bien dice que los premios no la desesperan, reconoce que sabe aprovechar las oportunidades cuando se le presentan.
🌟 La transformación y el reconocimiento
El gran salto en su carrera ocurrió con la película El ciudadano ilustre en 2016. Para Andrea, ese fue un momento clave, un reconocimiento interno y externo que la reafirmó como una actriz de peso. Antes de eso, había hecho muchos castings y pequeños papeles, esperando el momento justo. Cuando los directores de cine como Mariano Cohn y Gastón Duprat la eligieron para ese film, ella ya sabía que estaba a la altura.
Desde entonces, su rostro se hizo más conocido y sus papeles en festivales internacionales y premios le abrieron muchas puertas. La actriz asegura que nunca se sintió frustrada por no haber recibido premios, porque confía en que su talento tarde o temprano ocupa su lugar natural.
👩👧👦 La vida personal y sus raíces
A sus 64 años, Andrea tiene una familia consolidada: dos hijos, un marido y tres nietos. En su relato, la importancia de los valores familiares resalta claramente. Su abuela, Paulette, nacida en Marsella, le dejó muchas enseñanzas, como la de escuchar con atención y valorar el silencio y la reflexión. Su madre, maestra rural, también fue fundamental en su vida, sobre todo por su pasión por enseñar, un oficio que ella misma ejerció en una escuela cercana a la ruta 26, en Pilar.
Andrea comparte que, de niña, jugaba sola y disfrutaba de la soledad, donde inventaba historias y soñaba con el futuro. Esa capacidad de entretenerse con su propia compañía y en silencio la ayudó a desarrollar su faceta artística, sin planearlo conscientemente.
🎶 Ritual antes del escenario y su papel como ‘DJ’
En el camarín, Andrea tiene sus propios rituales antes de salir a escena. Con un parlante, pone música y se emociona con temas como los de Barry White, y en ese momento, su equipo se prepara para la función. Ella se considera más que una actriz: una DJ que despide y recibe a sus compañeros con buenos rituales y palabras de ánimo. Para ella, el escenario no es solo un lugar de trabajo, sino un viaje en el que confía en su preparación y en su energía.
🎭 La paciencia y la espera
¿Y qué opina sobre su camino largo y sin premios inmediatos? Andrea sostiene que no le preocupa, que la paciencia y la constancia son clave. Como a muchos otros artistas, le tomó tiempo consolidar su lugar. La película El ciudadano ilustre fue un antes y un después, pero ella ya sentía que estaba lista para ese reconocimiento, confiando en su talento y en su trabajo duro.
🔍 La memoria y la filosofía de vida
En su vida, Andrea siempre tuvo una mirada curiosa y profunda. Desde chica, pensaba en el misterio de la vida y en cómo prolongar la existencia. La lectura de libros como La muerte de la muerte le ayudó a entender que la vida y la muerte están conectadas, y que recordar los olores, los momentos y las personas que ya no están es fundamental para entender quiénes somos.
Actualmente, rodeada de fotos y recuerdos, Andrea se siente agradecida por su presente y por todo lo que vivió y logró. Su historia demuestra que, con paciencia, autenticidad y un toque de humor, los sueños pueden hacerse realidad, sin importar cuánto tiempo tarden en llegar.




