Una fiesta que terminó en caos

Las celebraciones por la victoria de Rosario Central en la torneo internacional no solo estuvieron llenas de alegría, sino que también dejaron un saldo preocupante de incidentes y violencia en las cercanías del Estadio Marcelo Bielsa. Lo que empezó como una fiesta en el Monumento a la Bandera se convirtió en un escenario de enfrentamientos, daños y heridos, dejando una nota amarga en una noche de festejo.

¿Qué pasó durante la celebración?

Tras alzar la copa, miles de hinchas del Canalla se reunieron para festejar en el monumento más emblemático de Rosario. La alegría era contagiosa, con el plantel y los fanáticos disfrutando del momento. Sin embargo, en las calles cercanas, las cosas se complicaron cuando un grupo de hinchas pasó por la zona del Estadio Marcelo Bielsa y empezó a provocar a simpatizantes de Newell’s, otro club de la ciudad, lo que desencadenó un enfrentamiento.

Pero la tensión no quedó solo en las palabras. Según informes, algunos autos que transportaban a los hinchas de Central fueron atacados con piedras en los alrededores del Parque Independencia, un lugar muy cercano. La policía acudió rápidamente para tratar de controlar la situación, pero se enfrentó también a proyectiles y detonaciones, por lo que tuvo que usar balas de goma para dispersar a los disturbios.

Incidentes dentro del predio de Newell’s

La pelea se trasladó al interior del predio de Newell’s Old Boys, donde muchas personas estaban realizando actividades normales, como entrenar o comer en las parrillas del club. La situación de tensión llevó a que los efectivos policiales ingresaran en medio de corridas y con el sonido de balas de goma, intentando controlar la escena y reducir el enfrentamiento.

Uno de los momentos que más indignó a quienes estaban presentes fue la salida de los jugadores juveniles de la pensión del club, que intentaron escapar del caos mientras se escuchaban las detonaciones. En videos que circularon en redes sociales, se puede ver a estos jóvenes corriendo para ponerse a salvo, con uno de ellos incluso preguntando qué estaba pasando ante la confusión total.

Violencia y daños: un saldo negativo

La violencia dejó heridos y daños materiales. Un efectivo policial fue golpeado por una persona en el suelo, y además, dos agentes de la policía sufrieron heridas leves. También hubo autos dañados y varias personas lesionadas. La policía logró detener a 13 personas que quedaron aprehendidas por disturbios, daños y resistencia a la autoridad. La causa quedó en manos de la Comisaría 5ª.

Reacciones y repudiados

Desde el club Newell’s, la dirigencia emitió un comunicado en el que condenó los hechos y aclaró que ellos no fueron los responsables de los disturbios. Además, expresaron su profunda preocupación por la seguridad y la seguridad deportiva, dejando en claro que no apoyan la violencia en ninguna forma.

Por su parte, la celebración en sí también tuvo su lado polémico, ya que algunos jugadores de Central realizaron cantos y dedicatorias en contra de Estudiantes de La Plata, su rival en la final de la Supercopa Internacional. La imagen más fuerte fue la de algunos futbolistas cargando un ataúd con la inscripción al club rival y a su presidente, Juan Sebastián Verón, en señal de burla y provocación.

¿Qué deja todo esto?

Las celebraciones por un logro deportivo en Rosario terminaron en una noche marcada por la violencia y el descontrol. La alegría de los hinchas fue opacada por los incidentes que involucran a grupos que, en lugar de celebrar, protagonizaron enfrentamientos que afectaron a la ciudad y a los mismos clubes. La seguridad y el respeto parecen ser temas pendientes en estas festividades deportivas, que deberían ser un momento de unión y alegría, pero que en esta ocasión dejaron un mensaje preocupante para todos.