El caos en los puertos por una reforma polémica

Los puertos argentinos están viviendo días agitados. Una protesta de prácticos, pilotos y baqueanos — los profesionales que ayudan a los barcos a navegar en los ríos y puertos — generó que entre 140 y 150 barcos quedaran varados, esperando que les brinden servicios esenciales para seguir su camino. Todo esto afectó zonas clave del Río de la Plata, el río Paraná y otros canales marítimos, impactando mucho en la logística y el comercio de la región.

¿Por qué protestan? La historia detrás del decreto 690/26

El problema empezó cuando el gobierno de Javier Milei impulsó una reforma en las reglas que regulan el practicaje y el pilotaje en los ríos y puertos. En abril, se aprobó el decreto 690/26, que modificó cómo se contratan y trabajan los profesionales en estos servicios. La idea era que las empresas pudieran contratar directamente a los practicantes, incluyendo extranjeros, para intentar reducir costos y hacer más competitivo el sistema portuario argentino.

Pero esta reforma no cayó bien entre los profesionales argentinos. Un total de 536 practicantes, pilotos y baqueanos nacionales protestaron y fueron incluso intimados a volver a prestar sus servicios, según comunicó la Prefectura. La medida generó una gran tensión y rechazo en el sector, que considera que la reforma puede poner en riesgo la seguridad y la regulación del sistema.

Impacto en los puertos y en el comercio regional 🌎🚢

La protesta provocó que muchos barcos, ya programados para ingresar a puertos argentinos como La Plata, Dock Sud, Buenos Aires, Zárate-Campana, y otros en el Gran Rosario, decidieran navegar hacia Uruguay o hacia puertos en Brasil. Es decir, que se desvíaran de su ruta original, afectando la actividad portuaria y el comercio internacional.

El puerto de Montevideo, en Uruguay, y algunos en el sur de Brasil, empezaron a recibir más barcos como alternativa a los puertos argentinos. Esto generó preocupaciones en la región, ya que el cambio en las reglas puede alterar una de las vías más importantes para la salida y entrada de mercancías en el Mercosur.

Una disputa que trasciende las fronteras ⚖️🌍

El conflicto no es solo interno. La Corporación Uruguaya de Prácticos del Río Uruguay, Río de la Plata y Litoral Marítimo Oceánico envió una nota formal a la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP), que regula la navegación en esa zona compartida por Argentina y Uruguay. En ella, advierten que el cambio en las reglas sin consultar a Uruguay viola acuerdos bilaterales firmados en 1973, que establecen que cualquier modificación en la administración de los canales debe discutirse entre ambos países.

El principal argumento de los uruguayos es que la reforma argentina contraviene el Tratado del Río de la Plata, en especial los artículos que garantizan la cooperación y la regulación conjunta de la navegación. Además, señalan que la flexibilización de las exenciones al practicaje puede aumentar los riesgos en un sistema que ya es complejo y que, si no se maneja bien, puede poner en peligro la seguridad marítima y el comercio de ambos países.

¿Qué sigue? La tensión en aumento 🔥

Por ahora, la disputa está en una etapa diplomática. Uruguay pide que cualquier cambio en la regulación sea discutido previamente y en el marco del tratado bilateral. La reacción de Uruguay marca un paso importante, ya que deja de ser solo un problema interno argentino y pasa a tener un componente internacional, con posibles implicaciones para la cooperación en la región.

Desde Argentina, el gobierno de Milei defiende la reforma como una forma de reducir costos y mejorar la competitividad portuaria. Sin embargo, las autoridades y gremios marítimos uruguayos advierten que esto puede generar desigualdades regulatorias, poner en riesgo la seguridad y afectar la operatividad de una de las vías más importantes del Mercosur.

¿Qué pasará ahora?

Lo que está claro es que la situación sigue en development, y que la tensión entre ambos países puede escalar si no se encuentra una solución que respete los acuerdos bilaterales y garantice la seguridad en la navegación. La región está atenta a cómo evoluciona este conflicto, que pone en juego intereses económicos, políticos y de seguridad en una zona clave para el comercio regional.