Un artista que rompió esquemas en la música y el humor 🎷🎭
Con un talento que no conocía límites y un humor que conquistaba corazones, Ernesto Acher dejó una huella imborrable en la historia de la música y el entretenimiento. Este multiinstrumentista, compositor, humorista y profesor falleció recientemente a los 76 años, dejando un legado lleno de creatividad, innovación y amistad.
De Les Luthiers a la escena jazzística argentina 🎺🎤
Su historia comenzó en marzo de 1971, cuando ingresó a Les Luthiers como reemplazo temporal de Marcos Mundstock. Sin embargo, rápidamente se convirtió en un pilar del grupo, participando como compositor, arreglador y multinstrumentista. Su aporte fue clave para definir la estructura colectiva del grupo y para impulsar su carrera discográfica, logrando que el grupo conectara con el sello Trova. Durante su etapa en Les Luthiers, Acher se destacó en obras como Miss Lilly Higgins, Epopeya de los quince jinetes, y el poema sinfónico Teresa y el Oso. Además, se convirtió en una figura reconocida por su versatilidad: tocaba más de 20 instrumentos, desde clarinete y trombón hasta instrumentos insólitos que junto a sus compañeros construían para las presentaciones.
Su salida del grupo en 1986 fue discreta, y él mismo comparó esa experiencia con un matrimonio múltiple, manteniendo siempre la privacidad sobre sus motivos.
La pasión por el jazz y la creación musical 🚀🎶
En 1988, Ernesto fundó La Banda Elástica, un conjunto de jazz conformado por destacados músicos argentinos. Su debut fue en el Teatro Cervantes y la banda logró un éxito rotundo, con temporadas en Buenos Aires y giras por países vecinos como Uruguay, Brasil y Paraguay. La banda no solo grabó tres discos, sino que también realizó conciertos en lugares emblemáticos como Luna Park y el Teatro del Globo. En 1991, organizó un concierto especial llamado Juntos en concierto, en colaboración con la Camerata Bariloche, fusionando estilos y públicos. La agrupación se disolvió en 1993, pero la pasión por la música no se apagó.
Una vida entre Chile y Argentina 🌄🎵
En 2000, Acher se mudó a Chile por motivos profesionales y personales. Allí dirigió la orquesta de la Universidad de Concepción y enseñó en la Universidad Diego Portales en Santiago. Vivió en distintas ciudades chilenas, como Concepción, Linares y Cajón del Maipo, disfrutando de la naturaleza y la tranquilidad. Sin embargo, a los pocos años, problemas de salud lo hicieron volver a Buenos Aires, donde continuó con su actividad artística y docente. En Chile, realizó homenajes a Piazzolla, obras de Jobim y Strauss, y formó grupos de cámara.
Humor, radio y proyectos que cruzan fronteras 😂🎙️
Su creatividad no tenía límites. Acher armó un unipersonal llamado Humor, con Acher, tuvo un programa de radio, y creó ciclos de shows como Veladas espeluznantes. También fundó la Offside Chamber Orchestra, una pequeña orquesta sinfónica de 23 integrantes, y colaboró en proyectos como Gershwin, el hombre que amamos. Junto a amigos como Jorge Navarro y Rubén Baby López Fürst, editó discos y DVDs, y con el humorista cubano Alejandro Virulo García, hizo giras internacionales con el espectáculo Cuarteto de humor en una misma cuerda.
Amistad y raíces que perduran ❤️🤝
Lo que Ernesto valoraba por encima de todo era la amistad. Con amigos de toda la vida, con quienes compartió infancia y pasiones, mantenía vínculos sólidos. A pesar de vivir en diferentes países, siempre estuvo en contacto con ellos, y su espíritu de camaradería quedó reflejado en cada uno de sus proyectos y en la forma en que enfrentó su vida artística y personal.
Un legado que trasciende estilos
Ernesto Acher fue mucho más que un músico o humorista. Fue un creador que logró unir mundos aparentemente opuestos, como la música clásica y el jazz, siempre con una sonrisa y una mirada llena de humor. Su legado seguirá vivo en cada obra, en cada nota y en cada risa que compartió con su público. Hasta siempre, Ernesto.




