¡Un futuro brillante en las ventas al exterior? ¡Casi! 🇦🇷✨
Argentina está en camino de lograr un súperávit comercial que podría superar los u$s20.000 millones en 2026, marcando un récord desde 2009. Este fenómeno no es casual y responde a una combinación de factores que, en conjunto, están impulsando la balanza de divisas del país a niveles históricos.
¿Qué está pasando con los precios y las exportaciones? 📈🌎
Uno de los grandes protagonistas de esta historia es el incremento en los precios internacionales de las commodities, especialmente en la soja y la energía. La guerra en Medio Oriente elevó los costos energéticos, beneficiando a Argentina, que desde 2024 mantiene una balanza positiva en este sector. Además, el precio de la soja tocó en septiembre su valor más alto en casi tres años, alcanzando los u$s484 por tonelada en Chicago. Este aumento responde a factores como el regreso de China a comprar más soja, malas cosechas en EE.UU. y las decisiones sobre biocombustibles.
Estos picos en los precios internacionales han mejorado la relación entre lo que Argentina exporta y lo que importa, conocida como términos de intercambio. Según datos del INDEC, en los primeros meses de 2026, estos términos superaron en promedio un 2,2% a los del período 2021-2022, y un 3,4% a los de 2011-2012, los años en los que los precios internacionales estaban en su punto más alto en términos históricos. Es decir, el país está vendiendo sus productos a precios más altos que nunca desde que hay registros.
¿Y qué pasa con las cifras oficiales? 📊💸
Los números de agosto reforzaron esta tendencia positiva. La consultora LCG indicó que las ganancias por términos de intercambio en ese mes alcanzaron los u$s350 millones, acumulando casi u$s1.840 millones en todo el año. Esto significa que el 10% del saldo comercial —que en total ronda los u$s18.000 millones— se explica por estos beneficios en los precios internacionales.
¿De dónde viene esta bonanza? La influencia de los commodities y la política internacional 🌍🔥
El aumento de los precios de los commodities, como la soja y la energía, está directamente relacionado con conflictos en diferentes partes del mundo, como la guerra en Medio Oriente. Estos conflictos encarecieron el petróleo y otros recursos, beneficiando a países exportadores como Argentina. En particular, en 2024, Argentina empezó a mantener una balanza positiva en energía, lo que ayuda a fortalecer sus divisas.
Pero no todo es solo un efecto de los precios internacionales. La historia del boom en los commodities se repite en momentos de conflictos globales, como en 2022 con Rusia y Ucrania. Sin embargo, en ese momento, Argentina no aprovechó tanto, debido a la sequía de 2023 que afectó su producción agrícola, limitando su participación en ese escenario de precios elevados.
¿Por qué, entonces, si los precios están tan altos, la economía no crece igual? 🤔📉
A pesar de los buenos números en los términos de intercambio, la realidad económica del país muestra un crecimiento mucho más lento en comparación con épocas pasadas. Desde 2003 a 2012, cuando los precios internacionales de las commodities también estaban altos, la economía crecía a un ritmo promedio del 5,2% anual en per cápita. En cambio, en los últimos tres años, ese crecimiento fue del 1,7%, con menores empleos y salarios.
Expertos señalan que una de las claves está en la demanda de dólares. Guido Zack, economista de Fundar, explica que hoy hay más necesidad de dólares para pagar la deuda externa y para mantener activos en el extranjero. En 2003, ese nivel era mucho menor, pero ahora el país tiene entre u$s30.000 y u$s35.000 millones en reservas y activos externos, más del doble que en años anteriores.
¿Qué puede hacer el Gobierno? ¿Más gasto o más control? 💡⚖️
El dilema actual pasa por decidir si se permite algo más de gasto para estimular la economía, resignando parte del control inflacionario, o si se mantiene una política más estricta para cuidar las variables financieras. Hernán Herrera, del Instituto Argentina Grande, dice que una expansión fiscal puede impulsar el crecimiento, pero necesita financiamiento para evitar que la inflación se dispare.
En este contexto, algunos expertos sugieren aprovechar los buenos flujos de divisas para realizar inversiones en infraestructura o impulsar políticas industriales que generen empleo y mejoren los ingresos de la población. Sin embargo, advierten que la inversión estatal en infraestructura aún no ha sido proporcional a los ingresos por exportaciones, ya que la relación entre lo que entra y lo que se invierte en el país sigue siendo baja.
¿Qué pasa con la inflación y el gasto público? 🚧💥
Algunos economistas, como Bautista Santamaría, advierten que un aumento en el gasto puede tener efectos negativos a largo plazo, como la inflación. Aunque el actual equilibrio fiscal ayuda a mantener cierta estabilidad, todavía hay riesgos si se permite un gasto desmedido sin respaldo en la economía real.
En definitiva, Argentina vive un momento en el que, a pesar de tener precios internacionales favorables y un superávit en la balanza comercial, todavía enfrenta desafíos importantes para traducir esa bonanza en crecimiento económico real y sostenido. La clave será encontrar el equilibrio entre aprovechar la coyuntura internacional y cuidar las variables internas que definen la calidad del desarrollo.




