Un vistazo a la carrera por la Isla Rey Jorge
En los últimos días, una expedición que reunió a embajadores de países con intereses en la Antártida volvió a poner en evidencia las tensiones y los movimientos en el continente helado. La visita, organizada por el Instituto Antártico Chileno (INACH), duró tres días y fue protagonizada por representantes de Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Estos países, que también tienen reclamos territoriales en la zona, recorrieron la isla Rey Jorge, ubicada en el Territorio Chileno Antártico, en una experiencia que dejó mucho para analizar.
Lo llamativo es que en las fotos y publicaciones que compartieron en redes sociales, algunos emojis de banderas británicas aparecían en las publicaciones, lo que sugiere la participación del Reino Unido en la actividad. La presencia británica en la región no es casual, ya que también están realizando ejercicios militares en las Islas del Atlántico Sur, en el marco de una operación llamada Austral Endurance. Estas maniobras, que incluyen a las Fuerzas Británicas en las Malvinas, buscan entrenarse para mantener el acceso seguro a la Antártida y cumplir con el Tratado Antártico, que regula la región.
¿Y Argentina? ¿Por qué no estuvo?
Mientras tanto, Argentina no fue invitada a la expedición y no participó en esas actividades. Ni siquiera desde su embajada en Chile hubo una protesta formal, aunque algunos expertos advierten que la ausencia del país en estos movimientos refleja una baja en la atención y estrategia en la región. La relación entre Argentina y Chile en temas antárticos, por ejemplo, no es la misma que en otros tiempos, y en el país hay una crisis en la Dirección Nacional del Antártico (DNA), que perdió poder y foco en las tareas que debería cumplir.
Por otro lado, en Chile se aprobó un plan estratégico para la Antártida que va hasta 2030, buscando consolidar su presencia en el continente con un enfoque en ciencia, defensa y cooperación internacional. La idea es que, cuando asuma el nuevo gobierno en marzo, esa estrategia siga siendo prioridad. En contraste, Argentina todavía debate cómo avanzar con su Polo Logístico en Ushuaia y la Base Integrada, proyectos que avanzan lentamente y que buscan fortalecer la presencia en la región.
Una historia de alianzas y rivalidades
La relación entre Chile y Reino Unido en la Antártida no es casual. Ambos países tienen historia de cooperación y también de conflictos, como la guerra de las Malvinas en 1982. Actualmente, Chile también está invirtiendo en infraestructura: planea construir un muelle en Bahía Fildes, en la Isla Rey Jorge, con una inversión cercana a los 40 mil millones de pesos, para mejorar la conectividad en la región.
En Argentina, en cambio, hay debates internos sobre cómo fortalecer su presencia en la Antártida y en las Malvinas. El país busca armar un Polo Logístico en Ushuaia, pero las decisiones sobre quién lo apoyará, sea China o Estados Unidos, todavía no están claras. Además, en Chile hay resistencia a la idea de que Argentina pueda usar su amistad con Estados Unidos, especialmente con expresidentes como Donald Trump, para recuperar las Malvinas. También existen preocupaciones sobre el Tratado de Alta Mar, que Argentina ratificó en 2024 y que, según algunos en Chile, podría poner en riesgo su soberanía marítima y antártica, especialmente en el Atlántico Sur y Tierra del Fuego.
¿Qué puede pasar en el futuro?
Expertos y analistas creen que si Argentina adopta una postura más firme en defensa de su soberanía, podría fortalecer su presencia en la región y poner en jaque a Chile en la carrera por consolidar su rol en la Antártida. La región vuelve a ser escenario de disputas y alianzas, donde la geopolítica clásica y los intereses estratégicos están en juego.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue en movimiento: en la próxima cumbre de Seguridad en Munich, se espera que cancilleres de diferentes países se reúnan para discutir temas de interés en la región. La relación entre los países involucrados, como Argentina, Chile y Reino Unido, será clave para entender cómo evoluciona la situación en los próximos años.
¿Qué nos deja todo esto?
Lo claro es que la Antártida dejó de ser solo un lugar de exploración científica para transformarse en un escenario donde se juegan intereses estratégicos y soberanías. La presencia de países que trabajan en conjunto, pero también en competencia, muestra que el continente helado sigue siendo un punto clave en el mapa mundial. Y para Argentina, la oportunidad está en decidir si quiere seguir mirando desde afuera o si realmente apuesta a consolidar su presencia en este territorio que, cada vez más, vuelve a estar en el centro de la escena internacional.




