Una amistad que trasciende el escenario
En medio del bullicio del Centro Cultural Borges, dos figuras del teatro musical argentino eligieron no solo un lugar especial, sino uno lleno de arte y historia para encontrarse. Alejandra Radano y Alejandra Perlusky, amigas desde hace más de veinte años, demostraron que la competencia en el mundo artístico puede dar paso a una relación de respeto y admiración mutua.
Antes de comenzar la entrevista, ambas coordinaron sus vestuarios, como si prepararan una función. La imagen que proyectan no solo refleja su profesionalismo, sino también la complicidad que las une. Lo que empezó como admiración hace décadas, hoy se traduce en una amistad sólida, donde el apoyo y los elogios fluyen con naturalidad.
Conexión en el arte y en la vida 💫
Radano y Perlusky protagonizan actualmente dos musicales diferentes: ella en Hairspray y ella en Billy Elliot. Aunque las historias y los contextos son distintos, ambas enfrentan temáticas similares: la lucha contra prejuicios y la búsqueda de autenticidad en un mundo que muchas veces intenta ponerles límites. Sus personajes, mujeres fuertes y complejas, reflejan la misma esencia: el deseo de ser quienes realmente son.
Su vínculo no solo se basa en la amistad, sino también en una profunda admiración por el talento de la otra. Cuando Perlusky supo que ambas estaban nominadas en los Premios Pinti, no dudó en expresar su entusiasmo. «Voy a ganar», afirmó con una sonrisa. Radano, con su habitual sinceridad, le respondió con humor y cariño, resaltando que más allá de la competencia, lo importante es el reconocimiento mutuo.
Inspiración y apoyo mutuo 🌟
El camino de su amistad estuvo marcado por momentos de inspiración. Perlusky recuerda haber visto a Radano en la comedia musical Chicago, y desde ese momento, soñó con parecerse a ella. La admiración inicial se convirtió en compañerismo y en una relación que ha resistido el paso del tiempo, los cambios y los diferentes proyectos.
Fabián Lucca, director que las dirigió en Canciones degeneradas, fue clave en fortalecer ese vínculo. Una frase que le compartió a Radano en ese momento, aún hoy, le resulta vigente: «Cuando pones algo verde al lado de algo rojo, el verde es más verde y el rojo más rojo». Es decir, el talento del otro no opaca al propio, sino que lo enriquece y lo impulsa a seguir creciendo.
El teatro como espejo de la realidad 🧡
Ambas coinciden en que las historias que interpretan, aunque sean de otros países, tocan temas profundamente humanos. En Billy Elliot, el protagonista enfrenta prejuicios por querer bailar en una comunidad minera, y en Hairspray, la protagonista desafía los estándares de belleza y lucha contra la discriminación racial.
Para Radano y Perlusky, estos relatos no son solo ficción. Son reflejos de la realidad actual, donde los discursos conservadores y las redes sociales parecen imponer cuerpos y modelos inalcanzables. La historia de Tracy en Hairspray cobra una relevancia enorme en un mundo donde todavía se lucha contra los estereotipos y la exclusión. La obra, dicen, habla de cosas feas —como el racismo y la intolerancia— pero las presenta de una forma linda y accesible, con música, luces y humor.
El teatro que rompe esquemas 🎶
Ambas artistas resaltan que el teatro musical argentino está viviendo un momento de gran crecimiento y diversidad. La calidad de las producciones y la llegada de nuevos talentos que combinan actuación, canto y danza, hacen que el género deje de ser considerado menor y pase a ser un espacio de experimentación y expresión. Radano destaca que muchos de los actores en Hairspray están haciendo su primera experiencia profesional, y eso le llena de orgullo.
Perlusky, por su parte, se emociona cada noche al compartir escenario con jóvenes que entrenaron durante años antes del estreno, demostrando que la nueva generación viene con fuerza y muchas ganas de dejar huella.
Un brillo que nunca se apaga ✨
Al terminar la charla, ambas se levantan y vuelven a perderse entre las salas del Borges, rodeadas de arte y cultura. La metáfora que un director les regaló hace más de veinte años sigue vigente: cuando se coloca un color brillante junto a otro igual de fuerte, ninguno se apaga. Al contrario, juntos, brillan todavía más.




