Una búsqueda de oportunidades y un salto a lo desconocido
Después de años viviendo en Madrid y enfrentándose a un escenario en Argentina donde la ficción televisiva parecía perder fuerza, Alejandra Majluf decidió dar un giro en su carrera y participar en Gran Hermano (Telefe). La actriz buscaba una oportunidad laboral y, aunque nunca había visto el reality, se animó a entrar en la casa en busca de un cambio y nuevas experiencias.
¿Por qué se sumó a la casa más famosa?
Majluf explica que su motivación principal fue volver a trabajar. En Madrid, donde residió por varios años, su presencia era casi un misterio: muchos creían que se había retirado de la actuación. Cuando decidió regresar a Argentina, notó que las plataformas digitales estaban dominando la escena y que las oportunidades en la televisión tradicional eran escasas. Entonces, surgió la chance de participar en Gran Hermano, algo que no esperaba, pero que terminó siendo un aprendizaje valioso.
La actriz confiesa que al principio tenía dudas sobre si podía soportar el encierro y las reglas del programa, además de no haber visto nunca el reality. Sin embargo, se enamoró del formato, que describió como algo espectacular y un desafío personal, donde se aprende mucho más que en una terapia.
Errores y lecciones en la casa
Antes de su salida, Alejandra habló con Clarín y compartió que cometió algunos errores en la convivencia. Uno de los más importantes fue elegir mal a su compañero en la casa. Por amor y compasión, decidió apoyar a Mavinga, quien dejó la competencia por voluntad propia. La relación no terminó bien, ya que ambas partes no se entendieron y eso complicó su juego.
Además, Majluf admitió que en el encierro cometió otras equivocaciones y que, siendo una persona muy intelectual y estricta —con formación en la Escuela Nacional de Arte Dramático y experiencia en festivales internacionales—, le costó adaptarse a un universo en el que conviven personas de diversos orígenes.
¿Valió la pena? La experiencia y los aprendizajes
¿Se arrepiente de haber entrado? La respuesta fue clara: no. Sin embargo, sí lamenta no haberlo hecho antes. La desconocía por completo, ya que en Argentina no la pasaban y no mira mucha televisión, por lo que entró sin muchas referencias sobre los participantes. Reconoce que en la casa encontró un ambiente con mucho ego y egos inflados, donde muchas veces las relaciones estaban marcadas por prejuicios y rivalidades.
Relaciones, momentos y la vida en la casa
Dentro de la casa, Alejandra se sintió maltratada en algunas ocasiones, especialmente por Andrea del Boca y Yipio. La actitud de estas participantes la afectó, ya que la hicieron sentir excluida y la llevaron a apagarse emocionalmente. La actriz expresó que se sintió maltratada y que esa situación le hizo reflexionar sobre las dinámicas de grupo y las relaciones en el encierro.
Uno de los momentos que más la emocionó fue cuando su hija, de 18 años, pudo vivir la experiencia en el programa. Para Alejandra, ese fue un momento especial, ya que su hija, que estudia japonés y está enamorada, no había participado en actividades similares antes.
¿Qué busca en esta experiencia?
Majluf remarca que, más allá del juego, usó su formación actoral para mantenerse centrada. Cuando se sentía afectada, recurría a su experiencia en teatro y televisión para mantenerse en pie. También, confesó que, durante su paso por la casa, se sintió atraída por Ema, a quien considera un sex symbol, aunque sabía que él estaba con otra persona.
De cara a la final, tiene a sus favoritas: Yanina, Charlotte y Sol, y también menciona a Pincoya, una participante chilena que ella admira por su claridad y presencia.
¿Y ahora qué sigue?
Tras su salida, Alejandra se muestra con ganas de volver a la actuación y aprovechar las experiencias vividas en la casa para su crecimiento personal y profesional. Más allá de las críticas y los errores, valora la oportunidad de haber vivido una experiencia única y de haber aprendido cosas que, asegura, no habría podido en otros ámbitos.




