Una final que quedó en la historia del automovilismo nacional
El domingo en el autódromo Roberto Mouras de La Plata fue testigo de una de las escenas más impactantes del Procar 4000, una categoría que intenta parecerse al Turismo Carretera y que cada carrera suele sorprender a todos. Pero esta vez, la última vuelta dejó más que emoción: generó un momento de pura adrenalina y mucho peligro en plena pista.
El toque que casi termina en tragedia
Todo empezó cuando los tres primeros de la grilla estaban por llegar a la recta final, justo en la última curva. En ese momento, Lucas Granja, que iba en segundo lugar, sufrió un toque con Gastón Rossi y perdió el control de su auto. Lo que siguió fue una escena de película: el auto de Granja se despistó y salió disparado hacia donde estaban los banderilleros, un camarógrafo y un periodista de Carburando, que estaban en la pista controlando la carrera. ¡Una situación muy peligrosa!
Por suerte, los tres lograron reaccionar a tiempo y corrieron a un costado para evitar ser atropellados. La corrida fue rápida y arriesgada, y en medio del caos, el auto de Rossi, que había sido tercero, cruzó la meta en lo más alto, pero en su paso fue impactado por Luisito Maggini Jr., quien impactó duramente contra su vehículo, destrozando gran parte del auto.
¿Quién fue el responsable?
Tras revisar las cámaras y analizar lo ocurrido, los Comisarios Deportivos decidieron que Gastón Rossi era el responsable del despiste de Granja. Por eso, lo excluyeron de la carrera, y al ganador, Emanuel Pérez Bravo, se le respetó la victoria y el segundo lugar fue para Granja, quien estuvo en medio de la polémica.
«Gastón me pega, típico de carrera. Terminé segundo, no sé cómo quedará al final. Me pegó varias veces y fue una carrera áspera, pero buena», expresó Granja. Además, destacó que su intención era ganar, poniendo todo en la pista, y que aunque fue una carrera dura, la disfrutó.
El ganador: Emanuel Pérez Bravo
Al final, Emanuel Pérez Bravo se quedó con la victoria en una carrera que terminó siendo una verdadera montaña rusa. Supo defender su posición con calma y estrategia, manejando con maestría la presión de sus rivales y dejando en claro que la velocidad también requiere mucha inteligencia y sangre fría.
Resumen y sensación final
Lo que parecía ser una competencia más en el calendario del Procar 4000 terminó con un final épico y lleno de tensión. La escena del despiste, la carrera peligrosa y la revisión posterior mostraron que, en el automovilismo, la adrenalina está siempre a la vuelta de la esquina y que la seguridad debe ser prioridad en cada vuelta.
Una carrera para recordar, que dejó en claro que, en las pistas, no solo importa la velocidad, sino también la precisión y el respeto entre pilotos. La emoción, los sustos y la adrenalina se mezclaron en una tarde que quedará en la memoria de todos los fanáticos del deporte motor.




