¡Arrancamos con todo! 💥 La historia del ‘Dale Gas’
En el mundo de la radio y la música, hay frases que se vuelven parte del paisaje sonoro y que todos reconocemos, incluso sin saber quién las inventó. Una de esas es el famoso «¡Dale gas!», que se convirtió en un símbolo de energía, pasión y también polémica en Argentina. Pero ¿sabés cómo empezó todo?
Oscar González Oro, el creador del grito más popular 🎧
Oscar González Oro, conocido como el «Negro Oro», fue un conductor de radio que dejó su huella en la historia del dial argentino. Con un perfil cercano y un estilo descontracturado, fue uno de los grandes referentes entre los años 90 y principios de los 2000. Su frase más reconocida, «¡Dale gas!», se convirtió en un latiguillo que hacía vibrar a la audiencia cada vez que en sus programas subía el volumen de la música y pedía que la fiesta no se detenga.
Este grito no solo era una expresión de entusiasmo, sino que también servía como señal para activar la energía en vivo, para que todos se animaran a cantar y bailar. González Oro, con su estilo único, dio vida a esa frase, que en un momento se convirtió en un clásico del radialismo argentino.
La polémica: ¿quién se quedó con el mérito? 🔍
Pero la historia no terminó allí. Desde otras veredas, surgió un competidor que también reclamaba haber inventado esa misma expresión: Johnny Allon, un cantante y empresario que hacía programas en Canal 26. Allon afirmaba que también usaba «¡Dale gas!» en sus shows y que fue él quien acuñó esa frase en una etapa anterior, en Canal 2.
El enfrentamiento fue directo. Allon aseguraba que él había patentado ese latiguillo y que, a diferencia del «Negro Oro», no había podido registrar oficialmente la frase en su momento. En una entrevista en 2019, contó que el «Dale gas» le había quedado en la cabeza y que incluso había llevado esa expresión a la publicidad, en un comercial del Personal Fest del 2009.
¿Y qué hay de los otros? La versión del periodista Sergio Marchi 📝
En medio de toda esta pelea, apareció otra versión que intenta explicar el origen del «Dale gas». Es la del periodista Sergio Marchi, quien afirmó que la frase la empezó a usar en 1993, cuando era columnista del programa de Juan Alberto Badía en Pinamar. Según Marchi, el operador de sonido llamado Sergio Gazzaniga, que trabajaba en varias radios, le habría dado la inspiración al decirle «Gazzaniga, Gazzaniga» y que, en un intento de acortar, terminó diciendo «Dale Gazz» y de ahí se fue transformando en «Dale gas».
Esta versión, aunque interesante, fue rápidamente puesta en duda por otros, incluyendo a Nacho Otero, quien en 2025 en un programa de televisión explicó que la frase surgió simplemente como una analogía con una expresión popular, y que no tiene un origen único ni claro. Pero lo que quedó claro es que el «Dale gas» pasó a formar parte del vocabulario popular, más allá de quién lo haya inventado primero.
El legado y la muerte del protagonista 🔚
Lamentablemente, Oscar González Oro falleció en Punta del Este a los 74 años, este viernes. Su muerte cerró un capítulo de una historia que estuvo marcada por la polémica, las invenciones y el cariño de su público. Antes de morir, González Oro dejó grabado en la memoria que el «¡Dale gas!» era algo que lo identificaba y que, para él, ese grito sería su legado, incluso en su tumba.
Por su parte, Johnny Allon también partió en octubre de 2023, dejando atrás esa lucha por los derechos de una frase que, al final, se convirtió en un símbolo de energía y actitud. En sus últimos días, había difundido en su página de internet un nuevo espacio y se despidió con su clásico «Cambiame la música», en una especie de cierre simbólico de una disputa que, en realidad, trascendió las palabras y se metió en el corazón de quienes disfrutaron esa era del radio argentino.
¿Y vos, qué pensás? 🤔
El «Dale Gas» es mucho más que una frase: es parte de la historia de la radio en Argentina. Cada uno de los que la reclamaron o la popularizaron dejó su marca, y quizás nunca sepamos con certeza quién fue el primero. Lo importante es que esa energía quedó grabada en la cultura popular, y cada vez que alguien la grita en la calle o en una fiesta, está haciendo un pequeño homenaje a todos esos personajes que la convirtieron en un ícono.




