La realidad económica detrás del delivery

¿Alguna vez te preguntaste cuánto hay detrás de esas entregas que haces en minutos? Los repartidores en Argentina enfrentan una situación económica cada vez más difícil, marcada por ingresos variables, falta de protección y un modelo laboral en debate. La pelea por reconocimiento y derechos sigue en marcha, mientras las plataformas de delivery intentan mantenerse en un mercado que no para de cambiar.

¿Cuánto necesitan para vivir? 📊

Un informe reciente revela que, en marzo de 2026, un repartidor en Argentina tiene que completar 453 pedidos solo para cubrir los gastos básicos de un hogar de cuatro personas. ¿Qué significa esto? Que con un pago promedio de unos $3.165 por entrega, ese trabajador necesita hacer casi medio millar de entregas para llegar a cubrir los gastos de alimentación, vivienda y crianza.

Pero, ojo, esta cifra no refleja toda la realidad. La cantidad de entregas necesarias para alcanzar esa canasta básica aumentó en comparación con meses anteriores. Aunque en diciembre del año pasado se necesitaban 454 pedidos, ahora esa cifra se mantiene casi igual, pero el costo total de vida se elevó. La inflación y el aumento en precios de bienes básicos hacen que cada pedido valga menos en términos reales.

¿Por qué varía tanto según la app? 🔍

El análisis también muestra que no todos los repartidores están en la misma situación. Algunas plataformas, como PedidosYa, aumentaron el pago promedio por pedido, lo que ayuda a estabilizar los ingresos de sus repartidores. En marzo, esa app elevó su pago promedio de $3.659 a $3.924, logrando que la cantidad de entregas necesarias para cubrir la canasta básica se mantenga más o menos estable.

Por otro lado, Rappi, que mantiene sus tarifas congeladas desde octubre de 2025, ve cómo cada aumento en los precios de los productos y en los costos de vida hace que los repartidores tengan que hacer más pedidos para llegar a fin de mes. Es decir, la estabilidad en los ingresos depende mucho de la plataforma con la que trabajan, y en muchos casos, eso significa que no hay mejoras reales para los repartidores en su día a día.

¿Qué pasa con los derechos laborales? ⚖️

El debate legal también está en marcha. Plataformas como Rappi y PedidosYa dicen que sus repartidores son trabajadores independientes, por lo que no tienen derechos laborales como vacaciones o cobertura por accidentes. Sin embargo, el Ministerio de Trabajo bonaerense consideró que estas plataformas ejercen suficiente control para considerarlos empleados y multó a las empresas por no registrarlos correctamente.

En abril, la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires ratificó esas multas y reforzó la discusión. Aunque no se decidió todavía si todos los repartidores serán considerados empleados, las decisiones dejan en claro que el modelo actual está siendo cuestionado y que puede haber cambios en el futuro.

El impacto en toda la cadena de delivery 🚚💥

No solo los repartidores están en la mira. Los comercios también sienten el peso de las comisiones que cobran las plataformas, que pueden representar entre el 25% y el 35% de cada venta. Ese costo, muchas veces, se traslada al cliente, y los precios de los productos más pedidos, como pizzas o hamburguesas, aumentaron hasta un 41% en un año. Esto hace que, aunque cada vez más personas pidan comida a domicilio, su poder de compra en otros productos básicos disminuya, en promedio, un 12% en ese mismo período.

Además, la seguridad vial preocupa. La Agencia Nacional de Seguridad Vial informó que casi la mitad de las víctimas fatales en accidentes en Argentina son motociclistas, un dato alarmante para quienes trabajan en este rubro, donde el vehículo y sus costos recaen en el repartidor.

¿Y en el mercado laboral? 🤔

El crecimiento del delivery también refleja cambios en el empleo formal. En los primeros meses de 2026, la desocupación alcanzó un 7,8%, y la subocupación, que indica personas trabajando menos horas de las que quieren, llegó al 11,1%. La informalidad laboral, que afecta a más del 44% de los trabajadores, sigue siendo un problema, y las plataformas ofrecen una opción rápida para generar ingresos, aunque con muchas incertidumbres.

Trabajar para estas apps permite acceder a un ingreso sin pasar por un proceso de contratación tradicional, pero también implica aceptar una gestión automática y un trabajo sin derechos claros. La realidad para muchos repartidores es que, aunque ayuda a reducir la desocupación visible, también los deja en un limbo: sin protección, con altos costos y riesgos, y sin una referencia clara para mejorar su situación.

En resumen… 💡

Los repartidores en Argentina enfrentan un escenario complicado, con ingresos que apenas cubren los gastos básicos y sin garantías laborales. La discusión sobre si deben ser considerados empleados sigue en marcha, pero mientras tanto, muchos trabajan en condiciones precarias, en un mercado que pide cada vez más delivery pero que también les exige pagar el precio por ello.