Un pasado oscuro que vuelve a la justicia 🚨
La historia de los hermanos Pablo y Sergio Schoklender está marcada por hechos trágicos y sospechas de corrupción que todavía generan revuelo en Argentina. Desde un doble parricidio en los años 80 hasta acusaciones de desfalco millonario en tiempos recientes, estos personajes parecen estar ligados a los rincones más sombríos de la política y la justicia del país.
El doble crimen que marcó sus vidas 🔪
Todo empezó en 1981, cuando Pablo y Sergio Schoklender mataron a sus propios padres en su casa del barrio de Belgrano. La escena fue brutal: los hermanos golpearon y ahorcaron a sus padres, en una acción que sorprendió por su violencia y frialdad. La justicia los condenó a perpetua por homicidio calificado, y desde entonces, su historia quedó marcada por el misterio y el dramatismo.
Tras el crimen, los hermanos huyeron y llevaron a cabo una fuga que los llevó por diferentes países, incluyendo Bolivia y varias ciudades argentinas como Tucumán y Mar del Plata. Aprovecharon fondos obtenidos de forma ilegal para financiar su escape y manipularon la justicia en varias oportunidades. La investigación reveló que los hermanos estaban ligados a un entramado familiar y criminal complejo, con vínculos con figuras políticas y militares de la dictadura.
De parricidas a estafadores en tiempos del kirchnerismo 💰
Décadas después, en un giro que parece sacado de una película, los hermanos Schoklender reaparecen en la escena pública en medio de un escándalo de corrupción. La justicia los investiga por su participación en el programa estatal «Sueños Compartidos», una iniciativa que buscaba reducir el déficit habitacional del país construyendo viviendas en varias provincias.
Entre 2008 y 2011, el Estado giró casi 750 millones de pesos (unos 245 millones de dólares en ese momento) a la Fundación Madres de Plaza de Mayo, dirigida por Hebe de Bonafini, con el supuesto fin de construir viviendas sociales. Sin embargo, las investigaciones indican que al menos 206 millones de pesos no habrían llegado a su destino oficial, sino que habrían sido desviados. La presunción es que hubo una maniobra del Ministerio de Planificación, dirigido por Julio De Vido, para que el programa solo fuera llevado adelante por la fundación de Bonafini, lo que habría facilitado el desfalco.
¿Qué dice la justicia? ⚖️
El próximo miércoles 11 de octubre, el Tribunal Oral Federal Número 5 comenzará un juicio oral y público contra los hermanos. La causa los acusa de haber defraudado al Estado a través del desvío de fondos públicos en el marco del programa social. La causa también podría involucrar movimientos de dinero ilegales, en un posible lavado de dinero, y deberá aclarar en qué quedó ese dinero que desapareció del control estatal.
Los jueces tendrán que decidir si los hermanos, hoy en libertad, son responsables y si merecen ser condenados. La causa, que lleva años en trámite, tiene un plazo límite: antes de septiembre, los jueces deberán resolver si la causa sigue o si prescriben las acusaciones, ya que el proceso tiene un plazo de seis años.
La historia de un crimen que no termina 🔥
Lo que hace aún más impactante esta historia es que, en los años 80, los hermanos ya tenían condenas firmes por otro crimen. En ese entonces, fueron condenados a prisión perpetua por matar a sus padres en un acto que aún hoy causa escalofríos. La justicia los encontró responsables de un doble homicidio con alevosía y violencia extrema. Aunque lograron escapar y esconderse, su historia volvió a revivir décadas después en medio de acusaciones de corrupción.
Tras el doble crimen, los hermanos intentaron reconstruir sus vidas, aunque siempre con un halo de misterio y oscuridad. En 1985 y 1986, las condenas por los asesinatos quedaron firmes, pero sus vidas continuaron llenas de episodios turbulentos, fugas y manipulaciones. La relación con Hebe de Bonafini, quien en su momento fue una figura símbolo de lucha y resistencia, también se vio marcada por estos vínculos complicados y oscuros.
¿Qué sigue para los hermanos? 🤔
La próxima semana, la justicia decidirá si Pablo y Sergio son responsables de un nuevo delito: la defraudación al Estado. Mientras tanto, su historia sigue siendo un ejemplo de cómo el crimen y la corrupción parecen entrelazarse en un país que lucha por hacer justicia y limpiar su pasado oscuro. La sentencia que reciba este caso será clave para entender si, después de tanto tiempo, la justicia logrará cerrar un capítulo que empezó con tragedia y terminó en escándalos de corrupción.
Lo que queda claro es que la historia de los hermanos Schoklender todavía no termina, y que la justicia tendrá la última palabra en esta saga llena de giros y sombras.




