Una inversión que terminó en desastre
En medio de la fiebre por invertir en propiedades, Pedro Troglio, conocido entrenador de fútbol, se convirtió en una de las víctimas de una estafa inmobiliaria que ya tiene a varios en la mira. Lo que empezó como una oportunidad de inversión para obtener rentas y propiedades, terminó siendo una pesadilla para él y otros inversores.
¿Qué pasó exactamente? 🤔
Todo comenzó cuando Troglio conoció a los responsables de la desarrolladora inmobiliaria ABES, en un encuentro social. Le prometieron la construcción de departamentos en La Plata, con la idea de invertir en un proyecto en «pozo», es decir, desde la etapa inicial. Como muchos otros, Troglio confió en la palabra y en la reputación de la empresa, y decidió meter sus ahorros en ese negocio.
Por su inversión, el entrenador pagó por adelantado varios departamentos, con la esperanza de recibir rentas mensuales y, eventualmente, las propiedades terminadas. Pero la realidad fue muy diferente. La constructora, que prometía empezar y terminar obras en un plazo razonable, dejó de pagar la renta hace varios meses. Además, el proyecto cambió de manos y, según denuncian, la nueva administración no reconoce los fondos que los inversores aportaron.
¿Cuánto perdió Troglio y quiénes más? 💰
Troglio relató que invirtió en 2024, sumando aproximadamente 157 mil dólares en dos fideicomisos diferentes. Uno de esos depósitos fue de unos 64 mil dólares, destinado a la compra de un departamento, y otro de unos 93 mil dólares, que giró desde Estados Unidos a pedido del representante de la desarrolladora, en medio de su trabajo en Honduras.
Lo preocupante es que, en el caso de Troglio, la renta mensual prometida nunca llegó, y los fondos que giró a Estados Unidos parecen estar en cuentas personales, en lugar de en un fideicomiso. La denuncia apunta a que los responsables, Diego Lacki y Macarena Núñez, habrían usado esos recursos para fines propios, en una clara muestra de administración fraudulenta.
Un problema que crece y que no solo afecta a famosos 🚨
Se estima que alrededor de 160 personas están en la misma situación, todas víctimas de una presunta estafa que empezó a salir a la luz a fines de 2025. La empresa, en problemas económicos, cambió de administradores y dejó de pagar varias obras en La Plata, lo que derivó en múltiples denuncias y en la investigación judicial en marcha.
El abogado Miguel Molina, que representa a Troglio y a otros afectados, explicó que la firma ABES empezó a comercializar inmuebles en situación de casi quiebra, incluso lanzando nuevos proyectos sin tener los planos aprobados. Esto evidencia que se trató de una maniobra para captar fondos sin la intención real de cumplir con las promesas.
¿Qué dicen los expertos? 🔍
Desde el ámbito legal, Molina señala que la estafa es clara. La empresa vendía inmuebles sabiendo que no iban a ser construidos, una práctica que califica como una estafa en toda regla. Además, los fondos de los inversores no estaban debidamente administrados. En lugar de respetar los fideicomisos, los administradores mezclaron los dineros en una especie de «caja común» y los usaron en otros emprendimientos o destinos desconocidos para los inversores.
Este entramado, que involucra a varias personas, fue armando una red en la que muchos confiaron en la buena fe, pero terminaron perdiendo todo. La situación genera un impacto fuerte en quienes depositaron sus ahorros, confiando en que su inversión sería segura y rentable.
¿Y ahora qué sigue? 🔜
La causa por la denuncia de Troglio y otros afectados sigue en curso. Se están sumando más denuncias en distintas fiscalías y no se descarta que en algún momento se unan todas en un solo expediente para investigar a fondo lo que fue una clara estafa. Mientras tanto, los damnificados continúan reclamando la devolución de sus fondos, que en muchos casos representan años de esfuerzo y ahorro.
Lo que queda claro es que, en estos casos, confiar en promesas y en empresas sin un respaldo sólido puede convertirse en una gran pérdida. La historia de Troglio es un llamado de atención para quienes piensan en invertir en proyectos inmobiliarios sin investigar bien a quién le dejan su dinero.




