¿Qué pasó realmente con la UOM y una militante vinculada a Kirchner?

En un giro que sacudió al mundo sindical y político, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) decidió suspender un contrato que beneficiaba a una empresa manejada por una militante cercana a La Cámpora, llamada María Soledad Calle. Lo que parecía un acuerdo más, se convirtió en un escándalo de proporciones, con sospechas de malversación y negocios millonarios con fondos de los propios afiliados.

¿Quién es María Soledad Calle y qué conexión tiene con Cristina Kirchner?

Calle, que tiene lazos con los Kirchner, compró en agosto del año pasado un departamento en San José 1111, justo al lado del domicilio de Cristina Kirchner. Lo curioso es que, pese a adquirir esa propiedad por unos 189 mil dólares —menos que el precio de mercado—, nunca habitó allí. Lo que hizo fue prestarle esa vivienda a la ex presidenta, quien en ese momento cumplía su condena en arresto domiciliario.

Pero la historia no termina ahí. Calle, que también es representante de La Cámpora, adquirió un BMW por más de 70 mil dólares en ese mismo mes y, según fuentes, antes de beneficiarse con fondos sindicales, no podía permitirse gastos de ese estilo. La compra de propiedades y vehículos por esos valores parecía algo fuera de su alcance, pero tras ingresar en el negocio del real estate, su patrimonio creció rápidamente.

El negocio millonario con la UOM y las sospechas

El vínculo entre Calle y la UOM era a todas luces extraño. La firma USEM S.A., fundada por ella en diciembre de 2022, se convirtió en la principal beneficiaria de fondos del sindicato, administrando el 80% de los aportes de los afiliados desde febrero del 2023. La empresa, que recibió una comisión del 0,5% de esas transacciones, facturaba unos 100 millones de pesos mensuales, según cálculos internos.

Pero lo que parecía un negocio rentable para Calle, despertó sospechas en la justicia. Una denuncia investiga si hubo malversación de fondos y si las comisiones cobradas fueron desproporcionadas, especialmente considerando que no había una prestación concreta que justificara esos honorarios. La Justicia intervino la UOM y desplazó a su exsecretario general, Abel Furlán, en medio de esas irregularidades.

¿Qué implicó la intervención y qué pasó con Calle?

La intervención ordenó suspender de inmediato el contrato entre la UOM y USEM S.A., además de prohibirle a la empresa realizar pagos en nombre del sindicato. La firma de Calle fue expulsada formalmente del gremio mediante un despido por carta documento, y ella misma negó tener relación laboral con la UOM o haber recibido esos fondos. Sin embargo, los papeles y las investigaciones apuntan en otra dirección.

Lo que llama la atención es que Calle, además de ser la principal contratista del sindicato, también actuaba como representante de la UOM en eventos internacionales, sin un cargo formal. La justicia investiga si su rol y sus negocios estaban ligados a una posible malversación de fondos públicos del gremio.

El patrimonio de Calle, ¿un misterio o un claro ejemplo de enriquecimiento?

Gracias a las ganancias obtenidas con USEM S.A., Calle compró el departamento vecino al de Cristina Kirchner y otros bienes, lo que genera dudas sobre cómo logró financiar esas adquisiciones. La compra del inmueble cercano a Cristina, en particular, fue por unos 189 mil dólares —menos que el valor de mercado— y, según algunos, fue hecha con fondos de los aportes sindicales.

Un dato polémico es que, en el mismo edificio donde compró la propiedad, muchas de las empleadas de Cristina descansan en ese piso, lo que alimenta las sospechas sobre las conexiones y el uso de fondos públicos y privados.

¿Qué sigue en la investigación?

La justicia continúa con las investigaciones sobre la posible malversación y la irregularidad en el manejo de fondos sindicales. La compra del departamento vecino a Cristina Kirchner y otras inversiones de Calle están en la mira de los fiscales, que buscan determinar si hubo un uso indebido de los recursos de los afiliados.

Mientras tanto, Calle insistió en que no trabaja para la UOM ni recibe un sueldo como empleada, y que las ganancias millonarias de USEM S.A. no tienen relación con ella. Pero los papeles y las pruebas parecen decir otra cosa.

¿Qué pasará ahora?

La suspensión del contrato, la expulsión y la intervención muestran que la justicia y la dirigencia sindical quieren esclarecer qué pasó con ese dinero y quién se benefició realmente. La historia sigue en marcha, y lo que está claro es que, en el mundo sindical y político, no todo es lo que parece.