Un debut complicado para el nuevo presidente
Marcelo Culotta acaba de asumir como presidente de San Lorenzo, uno de los clubes más importantes de Argentina. Pero su primer día en el cargo no fue como esperaba: apenas se acomodaba en su sillón, recibió una noticia que le puso la primera piedra en su camino. La FIFA le puso cinco inhibiciones al club, lo que significa que San Lorenzo no podrá inscribir nuevos jugadores hasta que salde esas deudas pendientes.
¿Qué son las inhibiciones y por qué importan?
Las inhibiciones son sanciones que impone la FIFA cuando detecta deudas con jugadores, clubes o entidades. En este caso, las multas suman cerca de 85 mil dólares, una cifra que, si bien no es millonaria, representa un problema importante para un club que ya tiene complicaciones económicas desde hace tiempo.
Cuatro de esas inhibiciones tienen montos menores y están relacionadas con temas administrativos, pero la más relevante involucra a un futbolista colombiano llamado Jaime «Chichi» Peralta. La deuda con él ronda los 70 mil dólares y, mientras esas sanciones estén vigentes, el club no podrá inscribir nuevos futbolistas.
El impacto en la planificación deportiva
Para Culotta, esto significa que, antes de pensar en reforzar el plantel de Gustavo Álvarez, tendrá que resolver estos problemas económicos. La prioridad será pagar esas deudas para que la inhibición sea levantada y puedan comenzar a inscribir jugadores en el mercado de pases.
Este tipo de obstáculos no son nuevos en San Lorenzo. En los últimos años, las inhibiciones y deudas atrasadas se convirtieron en una constante, obligando al club a hacer gestiones rápidas y improvisadas para poder habilitar a los refuerzos. La diferencia ahora es que las cifras son menores, pero la herencia económica sigue siendo un peso para la institución.
¿Qué significa esto para el futuro del club?
La llegada de Culotta a la presidencia fue vista como una oportunidad para empezar a reconstruir la institución desde cero, con un plan de reordenamiento económico y deportivo. Sin embargo, esta primera noticia muestra que todavía hay muchas heridas por sanar y cuentas por pagar.
La situación obliga a que el nuevo equipo directivo ponga en primer lugar la limpieza de esas deudas, antes de pensar en refuerzos o en proyectos deportivos ambiciosos. La prioridad, por ahora, es levantar las inhibiciones para poder inscribir futbolistas y continuar con la planificación del nuevo ciclo en Boedo.
¿Qué sigue ahora?
El club tiene que gestionar el pago de esas deudas, que, aunque no son millonarias, representan un freno para las aspiraciones deportivas. La buena noticia es que, al ser montos menores, las gestiones pueden ser más ágiles y rápidas.
Mientras tanto, la nueva comisión directiva trabaja en definir cargos y en poner en marcha la agenda de reuniones para poner en orden la economía del club. Pero, en este primer capítulo, la realidad fue clara: en Boedo, la urgencia económica sigue siendo la prioridad número uno.
Resumen para seguir de cerca
La historia en San Lorenzo vuelve a repetirse: deudas pendientes, inhibiciones y un escenario que requiere paciencia y gestión. La diferencia esta vez es que la herencia es menor, y eso puede ser una buena señal para afrontar estos primeros obstáculos con más tranquilidad.
El desafío para Culotta y su equipo será transformar estos obstáculos en oportunidades para dejar atrás los problemas económicos y encaminar al club hacia un futuro más estable y con menos obstáculos administrativos. Porque, si bien la herencia no fue la mejor, la esperanza de un cambio positivo todavía está en pie.




