¿Qué pasa cuando un actor de Hollywood y un director argentino se unen en una película? 🤔
En Uruguay, durante el Festival de Cine de José Ignacio, se vivió un momento único. Willem Dafoe, la estrella de Hollywood conocida por películas como El Hombre Araña y Nosferatu, y Gastón Solnicki, director argentino reconocido internacionalmente, presentaron su última obra The Souffleur. La película, que cierra una trilogía vienesa, se proyectó ante unos 400 espectadores en el Pavilion Vik, en una jornada que quedó marcada por la creatividad y la experimentación.
Una historia sencilla, pero con mucho en juego 🎥
La trama gira en torno a Lucius Glantz, interpretado por Dafoe, un gerente veterano que lucha por salvar su hotel en Viena de un inversor argentino que quiere demolirlo. Pero lo que la hace especial es cómo fue hecha: sin un guion rígido, mezclando realidad y ficción, con actores solo en escenas clave, y mucho de improvisación. Todo esto refleja el estilo de Solnicki, que desde sus inicios apuesta por un cine más cercano a la música y al arte, donde la narrativa no siempre sigue un camino lineal.
¿Cómo surgió esta colaboración? 🚀
Dafoe y Solnicki se conocieron en Grecia, en un viaje que terminó en una amistad. A partir de esa relación, surgió la idea de trabajar juntos en The Souffleur. Para el actor, fue una experiencia llena de riesgos, pero también muy gratificante. Reconoce que, cuando no hay un modelo preestablecido y se trabaja con libertad, los resultados pueden ser sorprendentes y enriquecedores.
El desafío de hacer cine sin guion y con estrellas ⭐️
Para Solnicki, dirigir a Dafoe fue un desafío en sí mismo. La película se rodó en solo dos semanas, en un proceso que describió como una especie de lucha constante por mantener viva la creatividad y el impulso. La clave fue crear un ambiente donde la improvisación y la atención a los detalles pequeños, como la luz o un gesto, marcaran la diferencia. Dafoe, por su parte, valora mucho ese enfoque, que rompe con los esquemas tradicionales y permite que el actor pueda explorar y crear desde la espontaneidad.
El cine como experiencia sensorial y artística 🎶
Uno de los aspectos más llamativos de The Souffleur son sus planos amplios y duraderos, que parecen cuadros en movimiento. La película invita al espectador a sumergirse en un ritmo pausado y contemplativo, casi pictórico, que desafía las formas habituales de contar historias en el cine actual. Solnicki explica que, aunque la historia parece más clásica, su estilo busca que cada plano tenga su propia musicalidad, su propio contrapunto, combinando estilos clásicos con otros más modernos y hasta con humor negro.
Reflexiones sobre el estado del cine hoy día 🎞️
Ambos protagonistas coinciden en que, en un mundo dominado por el streaming y las nuevas maneras de consumir contenido, películas como The Souffleur son cada vez más valiosas. Solnicki señala que, paradójicamente, en una época en la que el capitalismo busca destruir lo artesanal, hay un resurgir del cine hecho a mano, con dedicación y cuidado. Dafoe, por su parte, admite que la tecnología ha cambiado la forma en que la gente mira y piensa el cine, pero también ve en estas nuevas plataformas una oportunidad para llegar a lugares remotos y crear empleo.
Un cine que desafía las reglas y busca lo auténtico 🎬🌟
La película también incluye personajes improvisados, como Fernando Trocca, empresario gastronómico y amigo de Solnicki, quien participó en una escena sin un guion previo. Para Solnicki, el proceso creativo es como una danza, donde la improvisación y la sensibilidad son clave. La película, además, refleja el interés de Dafoe en proyectos que le enseñen algo nuevo y que ofrezcan una experiencia auténtica, más allá del éxito comercial.
¿Qué significa esto para el cine actual?
En definitiva, tanto el director como la estrella están convencidos de que el cine tiene que seguir siendo un arte que invite a la reflexión y a la percepción sensorial. La obra, que se estrenará en Argentina en el Museo de Arte Moderno (Malba) a partir del 31 de enero, invita a pensar en una forma diferente de hacer y ver cine, donde la libertad creativa y la atención a los detalles marcan la diferencia. Es una apuesta por lo artesanal y lo artístico en un mundo cada vez más digital y acelerado.




