Una carrera olímpica que pocos conocen 🌟
Verónica Ribot, nacida en Buenos Aires en 1962, es una de esas historias que, por suerte, todavía tienen mucho para ofrecer. Aunque no es muy conocida por el público general, su trayectoria en el mundo de los saltos ornamentales es impresionante. Participó en tres Juegos Olímpicos (Los Ángeles 1984, Seúl 1988 y Barcelona 1992), y a pesar de que el boicot a Moscú 1980 le impidió estar allí, ella logró dejar huella en la historia de su deporte y de Argentina.
De Argentina a Estados Unidos: un camino lleno de desafíos 🛫
Desde pequeña, Verónica mostró interés por el agua. La familia se mudó a Bahamas cuando ella tenía solo 6 años, buscando mejores oportunidades. En ese país, empezó a aprender a nadar y a practicar natación, aunque en un principio no le gustaba mucho. Sin embargo, el agua se convirtió en su gran aliada después de que los médicos le recomendaran nadar para tratar su asma, y esa actividad le cambió la vida.
Su hermano fue quien destacó en natación, pero Verónica encontró su verdadera pasión en los saltos ornamentales. A los 14 años, decidió dejar la natación y enfocarse en los saltos. Luego, en Miami, ganó el campeonato estatal de Florida y empezó a destacarse en el deporte, lo que la llevó a conseguir una beca para estudiar en la Universidad de Boston, donde empezó a representar a Argentina en competencias internacionales.
Los altibajos de una carrera olímpica 🏊♀️🥇
Su participación en los Juegos Panamericanos y en los Juegos Sudamericanos la consolidaron como una de las mejores en su deporte en Sudamérica. Pero, como muchas atletas argentinas, enfrentó dificultades económicas que afectaron su carrera. En 1988, tras su participación en Seúl, decidió retirarse, cansada de las limitaciones y la falta de apoyo que enfrentaba en su país.
Durante los años en que estuvo alejada de la alta competencia, se dedicó a enseñar Educación Física y a practicar yoga, pero siempre sintió que su verdadera pasión era volver a saltar. En 2023, a los 61 años, decidió regresar a los saltos en un momento especial: motivada por sus alumnas, que querían verla saltar y compartir esa experiencia. Lo que empezó como un simple intento, se transformó en una verdadera aventura deportiva.
El regreso y la conquista en el Mundial de Japón 🌏🥈
Después de una lesión en la pantorrilla que casi la detiene, Verónica participó en los Nacionales de Fort Lauderdale en abril y, desde julio, compite en torneos Masters. En su primer Mundial, en Japón, logró coronarse campeona en trampolín de uno y tres metros, un logro que demuestra que nunca es tarde para volver a brillar. Además, en el Nacional de mayo de 2024, se animó a saltar desde la plataforma de cinco metros, aunque no pudo hacerlo desde diez, ya que la normativa no lo permite para mayores de 50 años.
Una vida llena de historias y aprendizajes 📝
Su historia no solo es de éxitos deportivos, sino también de superación. En sus años en Bahamas, aprendió a nadar y a superar sus miedos, incluso con el temor que le generaba el agua en sus primeros tiempos. La natación fue la puerta de entrada a su pasión por los saltos, que la llevó a competir en tres Juegos Olímpicos y a representar a dos países diferentes.
Su decisión de cambiar de ciudadanía y representar a Estados Unidos en algunos momentos, fue motivada por las oportunidades que le brindaron. Sin embargo, siempre sintió que Argentina llevaba en su corazón, y por eso, en 2025, participará en los Panamericanos Masters que se realizarán en Buenos Aires. Ella misma dice que le gustaría volver a su país y compartir su experiencia con las nuevas generaciones.
Una inspiración que sigue saltando 🦘
Verónica Ribot demuestra que nunca es tarde para seguir soñando y que la dedicación y la pasión pueden llevarte a lugares que ni imaginás. Su historia es un ejemplo de perseverancia, de cómo los obstáculos pueden transformarse en aprendizajes y de que, en el deporte y en la vida, lo importante es nunca dejar de saltar.



