¡Un debut para olvidar! 😵💫
Los argentinos que llegaron a Wimbledon este año tenían altas expectativas, especialmente porque nueve jugadores estaban en el cuadro principal, algo que no ocurría desde 2009. Sin embargo, la realidad fue muy diferente: ninguno logró avanzar más allá de la primera ronda. Desde el lunes hasta el miércoles, todos cayeron en sus partidos, marcando un récord negativo en la historia del tenis argentino en este torneo. La última vez que eso había pasado fue hace más de una década, en 2010.
Una racha que se cortó tras 16 años 🔚
Antes de este 2026, al menos un argentino lograba llegar a la segunda ronda en Wimbledon desde 2010. La derrota de Mariano Navone en su partido contra Flavio Cobolli fue la última pieza de esa cadena, que duró 16 temporadas. Navone, que llegó con confianza tras ganar en Queen’s —su primer título en césped—, empezó con todo: ganó el primer set 6-1, pero no pudo sostener esa ventaja. El italiano reaccionó y le ganó los tres siguientes, con un cierre ajustado en el cuarto set, en un partido que se suspendió por falta de luz y que se reanudó al día siguiente. Aunque Navone tuvo seis chances para forzar un quinto set, no las aprovechó y perdió en cuatro.
El peso de la historia y la superficie 🌱
Este resultado significó que Argentina quedó sin representantes en la segunda ronda por primera vez en 16 años. La última vez que ocurrió algo igual fue en 2010, cuando varios argentinos cayeron en su debut. La dificultad de hacer pie en césped parece ser un problema recurrente para los jugadores argentinos. La falta de tradición en esta superficie en el país y el hecho de que suelen llegar a Wimbledon sin mucho ritmo en césped complican las cosas. Casper Ruud, por ejemplo, expresó que solo jugar en Wimbledon una vez al año hace difícil sentirse cómodo en esa superficie. El noruego, que venía de Roland Garros, también perdió en su debut.
¿Qué pasa con los argentinos en césped? 🤔
El recorrido previo a Wimbledon tampoco ayudó mucho. La mayoría de los argentinos que jugaron en torneos en césped no tuvieron mucho éxito. Francisco Cerúndolo, por ejemplo, con el título en Queen’s y un buen nivel, fue eliminado en su debut tras enfrentarse a Jaume Munar, que hizo un partido brillante. Cerúndolo, además, sufrió dos derrotas consecutivas en sus primeros partidos en Wimbledon y Eastbourne, sumando un total de tres derrotas en el debut en estos torneos. Otros, como Tomás Etcheverry y Román Burruchaga, tampoco lograron avanzar en sus partidos de preparación en Eastbourne y Mallorca.
¿Y qué pasó con los demás? 🎾
Sebastián Báez y Camilo Ugo Carabelli tampoco lograron avanzar. Báez peleó duro y llevó a cinco sets a un top 50 alemán, pero no pudo cerrar el partido. Por su parte, Carabelli sufrió una lesión en pleno partido tras un resbalón y tuvo que retirarse cuando dominaba a su rival. La mala suerte y las lesiones también son parte del problema que enfrentan los argentinos en césped.
¿Qué nos deja este torneo? 🤷♂️
Todo esto refleja que aún hay mucho por mejorar en el tenis argentino sobre césped. La falta de una tradición sólida en esta superficie y la poca competencia en ese tipo de canchas en el país hace que los jugadores lleguen sin el ritmo necesario. Además, la agenda de la temporada de hierba es muy corta, con solo cuatro semanas de torneos importantes, lo que limita la preparación y el roce en esta superficie.
El ejemplo de Casper Ruud deja una enseñanza clara: si el calendario fuera más largo y los jugadores pudieran entrenar más en césped, quizás los resultados serían distintos. Por ahora, la eliminación de todos los argentinos en Wimbledon es un golpe duro, pero también un desafío para que el tenis en Argentina encuentre nuevas formas de adaptarse y mejorar en superficies diferentes.
¿Qué sigue para los argentinos? 🏃♂️
El tenis argentino tendrá que replantearse cómo prepararse para estos torneos en césped. La buena noticia es que algunos jugadores todavía tienen margen para mejorar y aprender en esta superficie, que sigue siendo una asignatura pendiente. La esperanza está en que, con más experiencia y entrenamiento, puedan revertir estos resultados en futuras ediciones.
Por ahora, la derrota en Wimbledon dejó un sabor amargo y una lección importante: en el tenis, como en la vida, a veces hay que adaptarse a las superficies y a las circunstancias para poder seguir soñando con grandes logros.




