¿Qué hay detrás de esa vieja casona en San Telmo?
En pleno barrio de San Telmo, en la calle Defensa 1364, hay una casa que ha visto de todo. Desde ser propiedad de un coleccionista de arte hasta convertirse en escenario de historias muy oscuras que involucran a políticos, empresarios y operaciones sospechosas. La historia de esta casona es como un thriller lleno de giros y secretos que todavía están saliendo a la luz.
De arte a escándalos políticos 🎨➡️💥
Hasta 2011, la casa era propiedad de Jorge Helft, un reconocido coleccionista de arte. Pero después, su historia tomó otro rumbo. Se le atribuye haber sido comprada por el ex vicepresidente Amado Boudou, aunque los registros oficiales no dejan todo claro. Lo que sí se sabe es que en 2012, Gustavo Cillia, un empresario con más de 20 años de amistad con el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, la adquirió por unos 750 mil dólares.
Este empresario estuvo involucrado en la causa del Plan Qunita, un programa que entregaba kits a embarazadas durante el gobierno de Cristina Kirchner. En ese marco, un juez procesó a Cillia y a otros empresarios, aunque finalmente fue sobreseído. Pero la historia no termina ahí.
La casa de los bailes y las fiestas secretas 🕺💃
Según testimonios de Melody Rakauskas, quien vivió en la casona entre 2016 y 2017, en ese lugar se organizaban fiestas con modelos bailando para amigos políticos, en un escenario que parecía sacado de una película. Rakauskas describe un ambiente con un caño para pole dance, parlantes grandes y colchones por todos lados. Además, afirma que en varias ocasiones, Cillia contrataba modelos de una agencia para que actuaran en esas fiestas privadas.
Una foto enviada por Rakauskas muestra uno de esos bailes en el que varias modelos se lucían frente a invitados, algunos de los cuales serían figuras públicas o políticos. La casa, según ella, fue comprada a Boudou y habría tenido un costo de unos 750 mil dólares. La misma Rakauskas también aseguró que Fernando Espinoza, hoy procesado por abuso sexual, solía ingresar a esa casona y que en su interior había cajas blindadas que supuestamente pertenecieron a Néstor Kirchner.
Las conexiones peligrosas y las investigaciones en marcha 🔎
Lo que más alarma a las autoridades es el papel que esa casa tendría en operaciones ilegales relacionadas con la salud y la política. En 2025, durante allanamientos, la justicia secuestró cuadernos con anotaciones que dan cuenta de cómo se direccionaban contratos millonarios para la compra de medicamentos y prótesis para discapacitados, por un valor que supera los 30 mil millones de pesos en apenas dos años.
En uno de esos cuadernos, aparece el nombre de Roger Edgar Grant, coordinador en la gestión de urgencias en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que hoy está imputado en la causa. Además, en los registros también figura el nombre de Calvete, el empresario que actualmente está en el centro de la investigación. Se lo acusa de ser parte de una organización ilícita que operaba en beneficio de varias empresas proveedoras, en un esquema que implicaba direccionar licitaciones y pagar coimas.
¿Por qué dejó evidencia en la casa si sabía que iban a allanar? 🤔
Una de las cosas que llamaron la atención de los investigadores fue que Calvete dejó cuadernos y otros documentos en la casa, a pesar de saber que en breve sería allanada. En esas anotaciones, se mencionan varias conexiones con empresas y personas vinculadas a la salud y la política, además de contener supuestos pedidos de coimas y arreglos ilegales.
En los allanamientos también se encontraron máquinas trituradoras de papel en algunas droguerías, lo que sugiere que intentaban destruir evidencia. La policía secuestró una caja fuerte empotrada en la pared, que contenía solo un billete de dos reales brasileños, en contraste con los 700 mil dólares que se encontraron en la casa de la hija de Calvete, Ornella.
El entramado y las figuras implicadas 🔗
Además de Calvete, en la investigación aparece Daniel Garbellini, ex director nacional de acceso a los servicios de salud, que también se negó a declarar. En los chats y registros, se mencionan conversaciones entre Calvete y varios empresarios del sector farmacéutico y ortopédico, lo que refuerza la sospecha de un circuito ilegal que operaba en beneficio de ciertos actores.
El escándalo se profundiza con la aparición de imágenes que muestran a Spagnuolo, un ex funcionario, ingresando a la casa en agosto de 2025, días antes de que estallara el caso en público. ¿Qué hacía allí? ¿Qué pedía? La justicia aún busca respuestas, pero lo cierto es que la casa de Defensa se convirtió en símbolo de un entramado oscuro que involucra poder, dinero y delitos.
¿Qué sigue ahora?
La investigación continúa, y se espera que en los próximos meses se esclarezcan todos los detalles. La casa, que alguna vez fue un lugar de arte y cultura, ahora representa un escenario donde se mezclan intereses políticos, económicos y delitos graves. La justicia busca deslindar responsabilidades y que la verdad salga a la luz.




