Un acto que sorprendió en medio de la polémica

El fútbol no solo es pasión y goles, también puede ser un escenario de gestos que hablan más que las palabras. Esto quedó claro esta semana cuando los jugadores de Tigre decidieron hacerle un pasillo a Lanús, campeones de la Copa Sudamericana, en el partido que cerró los octavos de final del Torneo Clausura. ¿Qué significa esto? Es un acto de respeto y deportividad, un saludo a los campeones, que en el fútbol se llama «pasillo» y suele ser un símbolo de reconocimiento.

El contexto: la polémica en el fútbol argentino

Pero la historia tiene su trasfondo. La semana pasada, en un partido entre Estudiantes de La Plata y Rosario Central, ocurrió algo que generó revuelo. Los jugadores de Estudiantes se negaron a hacer un pasillo a Central, en señal de protesta por un título de Liga 2025 otorgado de forma polémica por la dirigencia del fútbol argentino, liderada por Claudio Tapia. La decisión fue tomada en línea con un comunicado de la institución y fue vista como una postura de rechazo a lo que consideraron un acto de favoritismo y arbitrariedad.

Este gesto de Estudiantes fue muy comentado porque en el fútbol, más allá de los resultados, los gestos de respeto suelen ser un símbolo de buena onda entre clubes. La escena en la que los jugadores de Estudiantes le dieron la espalda a Rosario Central generó una gran repercusión y dio la vuelta al mundo, mostrando que no todo en la cancha es solo competencia.

El pasillo a Lanús: un acto sincero

En contraste, el pasillo que Tigre le hizo a Lanús en su partido fue visto como un acto de deportividad que trasciende las polémicas. Aunque el protocolo del fútbol argentino —que en algunos casos busca formalizar estas gestos— está en duda por un documento llamado «PDFgate», lo cierto es que en esta ocasión, el gesto fue genuino. Los jugadores de Tigre, alineados con la actual conducción del fútbol argentino, demostraron respeto hacia un equipo que acaba de conseguir un importante trofeo internacional.

¿Por qué se cuestiona ese protocolo? Porque algunos expertos consideran que la resolución que lo respalda fue creada después del enfrentamiento entre Estudiantes y Central, y no antes. Esto añade un condimento político a la historia, ya que algunos ven en estos gestos un reflejo de las tensiones internas en el fútbol argentino, con intereses que van más allá de la cancha.

¿Qué pasa ahora? La influencia política y el futuro en la cancha

La polémica no termina aquí. Estudiantes, que en el pasado se negó a hacer el pasillo, ahora enfrenta un capítulo diferente, ya que debe jugar contra Central Córdoba, un club ligado a Pablo Toviggino, quien es el tesorero de AFA y una figura clave en el poder del fútbol argentino. Toviggino ha visto crecer su influencia en clubes del interior, especialmente en Santiago del Estero, y su nombre aparece en medio de estos movimientos de poder.

Mientras tanto, Tigre, que ya mostró deportividad, ahora apunta a sorprender en su próximo partido contra Lanús en su cancha, la Fortaleza. El ganador de ese enfrentamiento avanzará a cuartos de final y enfrentará a Racing, que eliminó a River Plate y que espera a su próximo rival con ganas de seguir en carrera.

Si Lanús gana, el partido será en su cancha, pero si triunfa Tigre, el cruce será en Avellaneda, en el Cilindro. La historia todavía tiene mucho por contar, y los gestos en la cancha parecen reflejar más que solo fútbol: una lucha por respeto, poder y una mirada política que se filtra en cada jugada.

¿Qué nos deja esta historia?

Al final, todo se reduce a un acto simple, pero cargado de significado: el respeto entre clubes. Un pasillo que, más allá de protocolos y disputas internas, refleja la importancia de los gestos en un deporte que une a millones. ¿Será este el inicio de una nueva era más centrada en la deportividad, o solo un espejismo en medio de las tensiones del fútbol argentino? Solo el tiempo lo dirá.