¿Qué pasa con la custodia de Cristina Kirchner? 👀

Desde que Cristina Kirchner fue condenada por corrupción en diciembre de 2022 y quedó con arresto domiciliario, su seguridad sigue siendo un tema que genera debate y dudas. Aunque la ex presidenta está en su casa en El Calafate y en un departamento en Buenos Aires, la protección que recibe no parece disminuir, y eso despierta preguntas sobre el uso de recursos públicos.

¿Quién cuida a Cristina y sus propiedades? 🛡️

El encargado de la custodia de Cristina es Walter Carbone, un ex jefe de seguridad que continúa a cargo de las escoltas que la protegen. Carbone trabaja con la Policía Federal y sigue liderando la vigilancia en las cercanías de su lugar de arresto en San José 1111, en la zona de Recoleta. Pero no solo eso: también dispone de personal para vigilar las casas de los Kirchner en Río Gallegos y El Calafate, en la Patagonia.

Por ejemplo, en El Calafate, un chalet de casi 500 metros cuadrados y varias plantas, sigue siendo custodiado por móviles no identificables, es decir, vehículos sin marcas visibles, que patrullan las propiedades. Además, el Hotel Los Sauces, que también es propiedad de la familia Kirchner y está abandonado, también recibe vigilancia. Este hotel, en la villa patagónica, está en la mira de la Justicia, que podría decomisarla en el marco del juicio por la causa Vialidad.

¿Por qué preocupa esto? 💸

El gasto en protección para Cristina y sus bienes no es menor. La Policía Federal tiene más de 100 agentes destinados a ella desde que empezó el gobierno de Javier Milei, aunque esa cantidad se ha ido reduciendo con el tiempo tras su condena. Según fuentes policiales, aún siguen patrullando en El Calafate y Río Gallegos, en vehículos no identificables, y con recursos que salen de las arcas del Estado.

Desde el Ministerio de Seguridad, que depende del Gobierno, intentan desligarse del asunto. Afirman que la custodia es un tema muy específico de las fuerzas policiales y que corresponde a los jueces. La responsabilidad, además, recae en el juez Jorge Gorini, que en junio pasado restringió las visitas que Cristina puede tener en su departamento en Constitución, en Buenos Aires.

¿Y qué pasa en el Ministerio de Seguridad? 🚓

La cartera está en pleno proceso de transición. La nueva ministra, Alejandra Monteoliva, que viene del equipo de Patricia Bullrich, planea modificar algunas estructuras y funciones. Sin embargo, por ahora, la Superintendencia de Seguridad y Custodia de la Policía Federal, dirigida por Mirna Speranza, sigue a cargo de la protección. Ella, por su parte, aparentemente se mantiene indiferente frente a los reclamos, pero dentro de la fuerza hay cierto malestar por el gasto en recursos para custodiar bienes que, en realidad, están vacíos y sin uso.

¿Qué dice la Justicia y la ley? ⚖️

La situación se complica porque Cristina Kirchner cumple una condena de seis años por corrupción, dictada por el Tribunal Oral Federal 2 y confirmada por la Corte Suprema. Aunque ahora está en arresto domiciliario, sigue muy protegida por el servicio de custodia. El Servicio Penitenciario Federal, en tanto, solo monitorea la tobillera electrónica que lleva la ex vicepresidenta para asegurarse de que no incumpla las condiciones de su arresto.

El gasto en protección, además, incluye recursos para mantener la vigilancia en las propiedades en Río Gallegos y El Calafate, que en realidad están vacías o en proceso de ser decomisadas. La protección, entonces, parece seguir siendo una carga para el Estado, que aún invierte en algo que, desde el punto de vista de muchos, ya no tendría sentido dado que Cristina está condenada y en arresto domiciliario.

¿Qué nos deja esto? 🤔

La protección de Cristina Kirchner sigue siendo un tema de debate y polémica. Por un lado, hay quienes consideran que es una obligación del Estado garantizar su seguridad, pero por otro, muchos cuestionan si vale la pena seguir gastando recursos en una situación que, a esta altura, parece más simbólica que efectiva. La discusión sobre cuánto cuesta mantener estos cuidados y quién los paga todavía está abierta, y seguramente seguirá en la agenda política en los próximos meses.