Un Senado en movimiento: ¿Qué está pasando?
En el Congreso argentino, el ambiente en el Senado está más caliente que nunca. Los diferentes bloques políticos están en plena movida, buscando fortalecer sus posiciones y, en algunos casos, intentando aprovechar las fisuras de sus rivales.
Por un lado, la bancada de La Libertad Avanza, liderada por Patricia Bullrich, está en plena ofensiva. La ex ministra de Seguridad, conocida por su carácter fuerte, ha sido comparada con un personaje del clásico videojuego Pac-Man. ¿Por qué? Porque, según algunos senadores del oficialismo, Bullrich no deja pasar oportunidad para intentar convencer a sus colegas de otros bloques para que se pasen a su lado o rompan con sus propios partidos.
¿Qué busca Bullrich?
Lo que está claro es que, por ahora, Bullrich no ha hecho esfuerzos por acercarse a los senadores del kirchnerismo más duro, como los de La Cámpora, aunque sí ha tenido contactos con otros, como Wado De Pedro, un referente importante en el peronismo. Esto revela que, en algunos sectores del oficialismo, hay cierta tensión con De Pedro, que en el pasado generó rumores y versiones de malestar por parte de Cristina Kirchner, aunque estas versiones fueron desmentidas.
¿Y el bloque del PJ? ¿Se está dividiendo?
El panorama en el peronismo no es muy distinto. La bancada oficialista, que en total suma 72 senadores, ha visto cómo algunos de sus miembros dejan el bloque del PJ para unirse a otros espacios. En el último mes, Carolina Moises (Jujuy), Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza (Tucumán) formaron un nuevo bloque llamado Convicción Federal, que se muestra abierto al diálogo y con una postura más moderada. Con estos movimientos, el bloque del PJ quedó con solo 21 senadores en su seno, la cifra más baja desde 1983.
Pero no todo está perdido para el oficialismo. Gracias a un acuerdo interno, algunos senadores que no se sumaron a la ruptura permanecen en un interbloque llamado «Popular», que ahora suma 25 integrantes. Entre ellos, figuras como Gerardo Zamora y Fernando Rejal, quienes en algún momento fueron vinculados a las negociaciones con los disidentes, aunque finalmente se quedaron en el bloque oficialista.
¿Qué busca la oposición? ¿Más fugas en puerta?
Desde La Libertad Avanza, el bloque liderado por Bullrich, advierten que todavía podrían producirse más salidas. Algunos en el oficialismo creen que estas fracturas no terminarán aquí y que, en las próximas semanas, podrían verse más cambios. Sin embargo, otros creen que la mayoría de los senadores peronistas ya están en sus posiciones y no se esperan más movimientos importantes.
Uno de los temas clave que motiva estas tensiones es la posible designación de jueces en la Corte Suprema y el nombramiento del procurador general de la Nación, cargos que requieren una mayoría calificada de dos tercios (48 votos) en el Senado. Actualmente, el oficialismo y sus aliados suman 47 votos, por lo que necesitan sumar al menos un senador más para alcanzar esa mayoría y avanzar en estos nombramientos.
¿Qué pasa si el oficialismo logra ese número?
Si lograran consolidar esos votos, el Gobierno podría tener en sus manos la mayoría necesaria para designar a los jueces sin mayores inconvenientes. Pero, por ahora, esa mayoría aún no está asegurada. La estrategia oficialista es esperar y no apurarse, pensando en dejar estos temas para después del recambio legislativo de diciembre de 2027, cuando esperan tener más apoyo.
Desde el oficialismo y sectores libertarios aseguran que no hay urgencia en este momento, aunque en el peronismo consideran que esa oportunidad podría ser ahora, en un contexto donde aún hay margen para negociar.
¿Qué dicen los expertos en política?
En el mundo político, muchos creen que estas negociaciones y fracturas pueden cambiar rápidamente. Algunos analistas dicen que, si bien por ahora la mayoría no está garantizada, las próximas semanas serán clave para ver si el oficialismo logra consolidar su poder en el Senado o si la oposición continúa fragmentándose y ganando terreno.
Por lo pronto, el escenario está abierto y las fichas en juego. La tensión en el Senado refleja un país donde las alianzas y las disputas internas están al rojo vivo, y donde cada movimiento puede definir el rumbo de decisiones importantes en los próximos años.




