Un delantero con historia y corazón en la cancha 🏟️
Roque Alberto Avallay fue uno de esos jugadores que dejan una marca imborrable en el fútbol argentino. Con una carrera que abarcó más de una década en la Primera División, su estilo de juego, su talento y su carácter lo convirtieron en un ícono para varios clubes y en un símbolo de una época de transición en nuestro fútbol.
De Mendoza a la élite: sus raíces y primeros pasos 🌱
Nacido en San Rafael, Mendoza, en 1944, Roque combinaba desde chico su pasión por el fútbol con los trabajos en el campo y en bodegas, ayudando a su familia. Desde pequeño, jugaba de zaguero, siguiendo la tradición familiar, pero su talento natural lo llevó a experimentar en diferentes posiciones, hasta que encontró su lugar como centrodelantero. Debutó en la Primera con apenas 18 años en 1962 y en 1964 se convirtió en el goleador del campeonato, demostrando que tenía talento para marcar goles.
El salto a lo grande y sus primeros logros 🏆
Su talento llamó la atención de los ojeadores de Capital, y en 1965 fue fichado por Independiente. Allí, en su primer año, vivió uno de sus momentos más recordados: en un partido contra Boca, sufrió una caída que quedó en la historia. La cancha resbaladiza, un salto por un centro y una caída al foso del estadio que le dejó un tajo en la pierna, pero que no lo detuvo: siguió jugando, demostrando su temple y entrega.
En ese mismo club, Avallay fue parte de la histórica conquista de la Libertadores en 1965, la segunda consecutiva del equipo, y participó en la serie final contra Peñarol, donde además enfrentó polémicas por su inclusión en el equipo. El fútbol de aquella época era intenso y, en ocasiones, conflictivo, pero Roque dejó todo en cada jugada.
Pasajes por otros clubes y la llegada a Huracán 🚶♂️
Tras su paso por Independiente, jugó en Newell’s Old Boys, donde peleó el descenso durante casi cuatro años, y luego llegó a Huracán, en 1970, en un intercambio por otro jugador. En Huracán, su carrera alcanzó otro nivel gracias a la llegada de Carlos Bilardo y el estilo que le imprimió el técnico César Luis Menotti, quien vio en él un jugador con mucho más que goles: un futbolista inteligente, con buen manejo y capacidad de asociación.
En Huracán, Avallay se convirtió en una pieza clave del equipo campeón del torneo Metro en 1973. Los hinchas lo adoraban, y su estilo de juego, basado en el toque, la velocidad y la capacidad goleadora, quedó en la historia del club. La prensa elogió su evolución, y Menotti destacó sus atributos técnicos y su confianza en sí mismo.
La Selección Argentina y la frustración de un sueño 🌍
Avallay fue convocado varias veces a la selección nacional, en diferentes momentos, pero nunca pudo consolidarse en el equipo que disputaría la Copa del Mundo. En 1973, fue parte de un plantel que enfrentó desafíos internos y problemas en el armado del equipo. Un amistoso contra Palmeiras, en el que jugó como titular, terminó en un empate 1-1, en un clima de incertidumbre y desorganización.
Su última oportunidad de jugar un Mundial parecía estar cercana, pero una lesión sufrida en los amistosos previos lo dejó fuera de la lista final. La operación de meniscos y la recuperación larga marcaron su camino, y aunque intentó regresar, no pudo cumplir ese sueño de vestir la camiseta argentina en un Mundial.
Últimos años y despedida en el fútbol ⚽💔
Tras su paso por Huracán, en 1975 pasó a Racing Club, donde tuvo una notable participación y se convirtió en uno de los máximos goleadores del equipo. En 1977, anotó dos goles en un partido clave contra River Plate, pero también enfrentó la ingratitud de algunos hinchas tras un incidente en un partido. Luego, jugó en Atlanta y Chacarita, y en 1979 regresó a Huracán para cerrar su carrera.
Su retiro formal fue en 1980, tras un partido contra Talleres. En total, disputó 570 partidos y anotó 220 goles en la división superior, dejando un legado de entrega, talento y humildad. Después de colgar las botas, se formó como técnico y siguió transmitiendo los valores que siempre lo acompañaron: compañerismo, actitud y juego limpio.
Un jugador que siempre será recordado ❤️
Roque Avallay no solo fue un goleador, sino un símbolo de una generación que transitó un fútbol más duro y apasionado. La historia de aquel jugador mendocino que conquistó a hinchas y técnicos por igual sigue siendo un ejemplo de perseverancia y amor por la camiseta. Su historia nos recuerda que, más allá de las victorias y goles, lo que queda en el corazón es la entrega y la pasión por el deporte.




