¡Un concierto para recordar! 🎤🔥
La espera terminó y el público en el Gran Rex explotó de emoción cuando Robert Plant, con sus 77 años, salió al escenario para brindar una actuación que quedó en la memoria de todos. Este ícono del rock, que aún conserva una voz potente y llena de energía, demostró que su pasión por la música sigue intacta y que, a sus años, todavía puede sorprender y conectar con quienes lo acompañan en cada show.
Una propuesta fiel a sus raíces folk, country y blues 🎶
El tour Rugido de otoño trajo a Argentina un repertorio que respeta y celebra las raíces musicales que marcaron a Plant en sus comienzos. La banda que lo acompaña en esta gira, llamada Saving Grace, está integrada por músicos talentosos: Suzi Dian en canto y acordeón, Matt Worley en banjo, guitarra y mandolina, Tony Kelsey en guitarra y mandolina, Barny Morse Brown en chelo y Oli Jefferson en batería. La química entre ellos es evidente, logrando un sonido compacto, versátil y muy auténtico, que puede considerarse como el nacimiento del hard folk.
Un arranque con magia y tradición 🎵
El concierto comenzó con la canción «The Very Day I’M Gone» de Nora Brown, interpretada por Plant y Dian en un perfecto dúo vocal. Luego, el público se dejó envolver por la versión clásica de «The Cuckoo», un tema tradicional que habla de un pájaro que nunca miente y trae buenas noticias, sirviendo de calienta motores para lo que vendría después.
Voces que se fusionan y emociones que aparecen 💫
Uno de los momentos destacados fue la interpretación de «Higher Rock», un tema del disco Saving Grace. Dian, con una voz cristalina y fresca, transmite una búsqueda espiritual y de liberación personal, mientras Plant, usando la armónica, deja en claro su profunda conexión con el blues. La interacción vocal entre ambos fue uno de los puntos más interesantes del recital, generando una atmósfera orgánica y llena de sensibilidad.
El clásico de Led Zeppelin que todos querían escuchar 🎸
Como era de esperar, la audiencia se volvió loca cuando Plant empezó a cantar «Ramble On», uno de los temas más emblemáticos de Led Zeppelin. La versión, reescrita para adaptarse al acordeón, llevó tiempo en perfeccionarse, pero valió la pena. La gente coreó el estribillo junto a él: «Ramble On, Sing My Song / On My Way, Ramble On». La emoción era palpable y la sala vibraba con ese espíritu de nostalgia y energía pura.
Baladas y clásicos que tocan el alma 😢❤️
Otra parte del show estuvo dedicada a baladas como «Orphan Girl», en la que la voz de Dian transmitió toda la melancolía de la letra. Luego, llegaron temas enérgicos como «Four Winds Blow» y «Friends» —una canción de Led Zeppelin III— que con sus arreglos de banjo, guitarra y chelo, crearon un sonido único, casi como una mezcla de folk, country y psicodelia. La creatividad de los músicos quedó en evidencia en cada intervención.
La sencillez por encima del espectáculo 🎶✨
Lo que más destacó fue la naturalidad con la que Plant y su banda interpretaron las canciones. Sin exageraciones ni poses, tocaban sentados, dejando que la música hablara por sí misma. En un momento, interpretaron «It’s A Beautiful Day Today» de Bob Mosley, donde las voces se unieron en un tono medio y relajado, creando una atmósfera de calma y fascinación. La sencillez y la humildad fueron la clave para conectar con el público, que respondió con entusiasmo en cada canción.
Un toque psicodélico y un cierre poderoso 🎇
El show continuó con «Calling You» y «Angel Dance», versiones que mezclaron el blues, folk y toques de música norafricana, gracias a los arreglos de Dian y Morse Brown. La energía subió en «For The Turnstiles» de Neil Young, donde Dian brilló con una interpretación delicada y llena de sentido crítico. La ovación final llegó con la clásica «Rock and Roll» de Led Zeppelin, que hizo que toda la sala se levantara de sus asientos para bailar y cantar a todo pulmón.
El cierre fue con dos bises: «Going To California» en versión acústica y «Everybody’s Song», de Low, un tema intenso en el que Plant y Dian volvieron a demostrar esa comunión de voces que tanto emocionó a todos. Sin dudas, fue una noche llena de emociones, energía y mucho rock con alma.
¿El secreto? La pasión y la sencillez
Lo que quedó claro es que, más allá de los años y los escenarios, Robert Plant sigue siendo un referente del rock que sabe mantenerse cercano a su esencia, sin perder la humildad y con una actitud que invita a disfrutar de la música en su estado más puro. Un concierto que reafirmó que, en la música, las raíces y el corazón son lo más importante.




