Una coronación con dudas y ausencias importantes
La ceremonia en la que Axel Kicillof asumió oficialmente como presidente del Partido Justicialista (PJ) en la provincia de Buenos Aires parecía ser un paso importante para mostrar unidad y fuerza en el espacio que gobierna la provincia. Sin embargo, detrás de esa imagen de cohesión, las diferencias internas se hicieron evidentes y complicaron la celebración.
¿Y Máximo? La ausencia que habla más que mil palabras 🚶♂️❌
El nombre que más sorprendió en la reunión fue el de Máximo Kirchner. El diputado nacional y líder de La Cámpora no estuvo presente en el acto. En su lugar, eligió visitar localidades en Santa Fe para «escuchar a los compañeros» y mantener su agenda política. Esta decisión dejó en claro que, por ahora, prefirió no exhibir públicamente una foto con Kicillof, en un momento en que las diferencias entre ambos son evidentes.
La ausencia de Máximo fue interpretada como una señal de que, aunque compartan espacio político, no todos están en la misma sintonía. La relación entre el hijo de Cristina Fernández y el gobernador bonaerense parece estar en un período de distanciamiento, especialmente porque Cristina no avala totalmente las ambiciones de Kicillof de proyectarse en la escena nacional.
El acuerdo que no fue tan simple 🤝
La coronación de Kicillof como presidente del PJ fue resultado de un acuerdo interno complicado. Los diferentes sectores del peronismo en la provincia lograron evitar una elección interna, llegando a un acuerdo de reparto de cargos a último momento, justo antes del cierre de listas. Así, Kicillof quedó en el cargo, Máximo en la presidencia del Congreso, y otros dirigentes en sus puestos, todo para mantener la paz por unos días.
Pero esa paz no es más que temporal. La reunión oficial de ese día fue solo un paso en un camino que aún tiene muchas piedras. La idea era comenzar a ordenar algunos aspectos internos, como la revisión del padrón de afiliados y los mecanismos de afiliación, pero no se tocó ningún tema central de la interna, que sigue latente y con tensiones abiertas.
Kicillof quiere liderar y proyectarse a nivel nacional 🚀
La llegada de Kicillof a la presidencia del PJ no fue solo un acto simbólico. Es parte de su estrategia para fortalecer su liderazgo y avanzar en su ambición de ser candidato presidencial en el futuro. Para eso, ya creó su propio movimiento llamado Derecho al Futuro, que incluye intendentes, legisladores y dirigentes, y que busca expandirse en otras provincias.
Sin embargo, esta movida no cuenta con el apoyo total del kirchnerismo duro. Cristina Fernández, quien todavía tiene mucho peso en la política, no ha dado el visto bueno a esas aspiraciones. La falta de respaldo explícito se nota en la distancia que mantienen algunos dirigentes y en la forma en que Máximo tampoco participa activamente en estos movimientos.
Las peleas y los gestos que delatan las tensiones 🥊
En el día a día, esas diferencias se reflejan en pequeños gestos y declaraciones. Por ejemplo, una de las figuras que más llamó la atención fue la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza. Ella reaccionó duramente a un pedido de solidaridad que hizo Kicillof cuando su funcionario tuvo que ser operado en Barcelona. Mendoza cuestionó que no se haya expresado lo mismo cuando operaron a Cristina, dejando en claro que las heridas internas siguen abiertas.
También en la provincia, el senador Mario Ishii, que mantiene vínculos cercanos con Cristina, propuso una ley para declarar una «emergencia alimentaria» en Buenos Aires, en medio de reclamos por los recortes nacionales a los programas sociales. Todo esto en un contexto donde el gobernador presentó una denuncia en la Corte para recuperar esos fondos, lo que evidencia las tensiones entre diferentes fracciones del peronismo.
¿Y qué pasa con los otros protagonistas? 👀
Mientras tanto, en la misma semana, el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, fue visto en un encuentro con el pastor evangélico Dante Gebel. La reunión, que parecía más un encuentro social, levantó sospechas de que algunos actores están explorando alianzas o buscando posicionarse en diferentes ámbitos sin que esas jugadas sean totalmente claras.
Todo esto muestra que, en medio de la fachada de unidad, las internas en el PJ Bonaerense siguen abiertas y con muchas cartas por jugar. La llegada de Kicillof a la conducción del partido fue solo un capítulo más en una historia de alianzas, ausencias y tensiones internas que no parecen resolverse fácilmente.




