La tensión en Venezuela afecta la actividad deportiva y la clasificación a torneos internacionales
La situación política en Venezuela, marcada por la intervención de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro, no solo genera impacto en la política y seguridad, sino que también empieza a hacerse sentir en el mundo del fútbol. La Conmebol, la organización que regula las competencias continentales, ya está en alerta ante posibles cambios en los torneos como la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana.
Equipos venezolanos en juego y en riesgo
Actualmente, dos clubes venezolanos están clasificados para la fase de grupos de la Copa Libertadores: el Deportivo La Guaira y la Universidad Central de Venezuela (UCV FC). Este último, dirigido por Alexander Enrique Granko Arteaga, tiene un pasado polémico, ya que su presidente es también jefe de la Dirección de Asuntos Especiales de la DGCIM, señalado por organismos internacionales por violaciones a derechos humanos.
Un hecho que llamó la atención fue la expulsión del hijo de Arteaga, Alexander Gramko Jr., en un partido entre UCV FC y Carabobo, el 9 de diciembre. Solo 48 horas después, el auto del árbitro que dirigió ese encuentro fue incendiado frente a su casa, en un claro indicio de las tensiones que rodean a estos clubes.
¿Qué puede pasar en el sorteo y los partidos?
Para la próxima semana, durante el sorteo de la Copa Libertadores, que se realizará en marzo, las posiciones de estos equipos en los bombos (grupos) aún no están definidas, pero podrían terminar en el mismo grupo que clubes argentinos como Boca, Estudiantes o Lanús, o en grupos con otros equipos venezolanos o colombianos.
Por ejemplo, UCV FC podría enfrentarse en la fase de grupos a Rosario Central, mientras que Deportivo La Guaira, si logra avanzar, podría cruzarse con clubes argentinos como Platense o Independiente Rivadavia.
¿Y qué pasa con los equipos que todavía deben jugar en repechaje?
El Deportivo Táchira, otro club venezolano, jugará una serie de repechaje contra The Strongest de Bolivia para entrar en la fase de grupos. La ida será en Bolivia y la revancha en Venezuela, en San Cristóbal, en febrero. Además, Carabobo también competirá en la misma etapa, enfrentándose a Huachipato de Chile en una serie que se jugará en ambos países.
La Copa Sudamericana, en riesgo también ⚠️
En la segunda competencia más importante para clubes de Sudamérica, la Copa Sudamericana, también hay venezolanos en juego. Cuatro equipos se cruzarán en la fase preliminar: Academia Puerto Cabello contra Monagas, y Caracas ante Metropolitanos. Los que avancen podrán enfrentarse a equipos argentinos como River Plate, Racing, San Lorenzo o Tigre.
¿Y qué pasa si la violencia en Venezuela escala aún más? 😨
La historia nos muestra que en el fútbol sudamericano, cuando la seguridad se ve comprometida, los partidos a veces se juegan fuera del país. En 1991, por ejemplo, equipos colombianos como Atlético Nacional y América de Cali no pudieron jugar en su tierra por amenazas de militares armados relacionados con Pablo Escobar.
También, en 2021, varios partidos de la Libertadores y la Sudamericana en Colombia se jugaron en Paraguay, debido a las protestas sociales que sacudían ese país en ese momento. La violencia y los problemas de orden público llevaron incluso a que la final de la Copa Libertadores de ese año se trasladara a Madrid, en España, para garantizar la seguridad de los jugadores y fanáticos.
Lo que se viene en la Libertadores 2026 🗓️
La próxima edición de la Copa Libertadores empieza en febrero con partidos de fase previa, y el sorteo de la fase de grupos será en marzo. La competencia principal comienza en abril y sigue con varias etapas, hasta la gran final que se jugará en noviembre de ese mismo año. Todo esto, en medio de un clima de incertidumbre por la situación en Venezuela y la posible necesidad de cambiar sedes o suspender partidos.
En definitiva, el fútbol no está exento de los efectos de la crisis política y social. La incertidumbre en Venezuela pone en jaque la participación de sus equipos en los torneos internacionales y nos recuerda que el deporte también refleja lo que pasa en la calle.




