La política y los plazos que se vienen
Mientras el Senado sigue analizando en comisión los cambios que ya aprobó Diputados en la ley de Inocencia Fiscal II, las y los contadores están en alerta. La razón: falta muy poco para que venza el plazo para presentar las declaraciones juradas de Ganancias del período 2025 y todavía hay muchas dudas sobre los ajustes que se están discutiendo.
¿En qué estado está la ley y qué se debate?
El proyecto que buscará facilitar el cumplimiento fiscal en medio de una inflación en baja está en revisión en la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado. Allí, un grupo de contadores trabaja para incorporar cambios propuestos por el ministro de Economía, Luis Caputo, que buscan hacer la ley más segura y sencilla para los contribuyentes.
¿Por qué se demora todo?
El proceso legal debe estar listo antes del 22 de septiembre, pero el ritmo no es el más rápido. La fecha límite es ajustada, ya que además, el 24 de ese mes vence el primer vencimiento del anticipo de Ganancias para 2026, que se calcula con base en lo declarado en 2025. Esto genera una gran presión en los profesionales, que temen que puedan tener que postergar otra vez el plazo para presentar las declaraciones.
¿Qué es la Inocencia Fiscal 2 y por qué importa?
Este nuevo régimen, llamado Ganancias Simplificado, busca que los contribuyentes puedan pagar sus impuestos sin tener que presentar una declaración completa de bienes. Solo deben verificar que sus facturaciones y gastos sean coherentes, y si ARCA (la autoridad de control) sospecha que alguien evade impuestos, tiene que demostrarlo. En la práctica, esto favorece a quienes tienen ahorros en dólares fuera del banco, ya que se presume que son fondos comprados en épocas en las que había restricciones para atesorar divisas.
¿Qué cambios trae la ley?
Uno de los puntos más relevantes es la eliminación de los límites de ingresos y patrimonio. Antes, solo podían acceder a este régimen quienes tuvieran ingresos menores a 1.000 millones de pesos y patrimonio menor a 10.000 millones. Ahora, cualquier persona puede optar, salvo quienes sean considerados «Gran Contribuyente» por ARCA. Además, se define qué es una «discrepancia significativa»: si hay una diferencia de más de 5 millones de pesos en la declaración, el contribuyente puede ser fiscalizado, pero no por diferencias menores a esa cifra.
¿Y qué pasa con los dólares en el colchón? 💰
La ley también apunta a que quienes adhieran al régimen puedan declarar ahorros fuera de los bancos, con la presunción de que son dólares comprados en épocas de restricciones. Sin embargo, si ARCA detecta una discrepancia, el contribuyente puede corregir su declaración pagando una multa. Esto garantiza que, si la declaración de 2025 es validada, no serán fiscalizados por las declaraciones de 2024 y 2023.
¿Y las operaciones en efectivo?
Otra novedad importante es que todos los que participen en el Régimen Simplificado deberán bancarizar sus operaciones diarias, usando transferencias, tarjetas o billeteras virtuales. Pero hay una excepción: hasta fines de 2027, podrán seguir comprando y vendiendo inmuebles en efectivo al firmar las escrituras, en línea con los usos del mercado inmobiliario.
¿Qué sigue? ⚠️
El panorama todavía no está cerrado. La ley necesita la aprobación definitiva del Senado, y los profesionales del área están atentos a cómo avanzan los plazos. La sensación general es que, ante la cantidad de tareas pendientes y el poco tiempo, es probable que se tenga que extender otra vez la fecha límite para presentar las declaraciones.
Para quienes tienen dólares guardados en el colchón o están en medio de la recta final para declarar, la situación genera incertidumbre. Pero también refleja la intención del Gobierno de simplificar y modernizar el sistema tributario, a la vez que busca reducir la evasión fiscal en un contexto de baja inflación.




