La Sala de Periodistas vuelve a abrir, pero el panorama sigue tenso
Un día después de que se conmemorara el Día Mundial de la Libertad de Prensa, en Argentina hay novedades que muestran cómo el Gobierno sigue en modo de tensión con los medios. La Sala de Periodistas de la Casa Rosada, ese espacio que se cerró hace unos meses, volverá a abrir sus puertas. Pero aún no hay una fecha definitiva: podría ser este lunes o quizás el martes. La incertidumbre también se relaciona con las condiciones en las que los periodistas podrán volver a cubrir lo que pasa en la sede del poder.
¿Qué hay detrás de este regreso?
El retorno de la sala no es solo un gesto, sino que también tiene que ver con la situación judicial que enfrentan algunos funcionarios. La Casa Militar, que depende del entorno del portavoz del Gobierno, presentó una denuncia en la Justicia contra el canal de noticias TN, acusándolo de presunto espionaje a través de unas imágenes tomadas con tecnología avanzada, como anteojos inteligentes. Hasta ahora, no se sabe qué avances hay en esa causa, pero lo que sí quedó en evidencia fue la reacción del presidente Javier Milei, quien volvió a atacar con dureza a una periodista que cubría la noticia.
En Twitter, Milei llamó a la conductora Luciana Geuna “basura mentirosa” tras una declaración en la que ella aclaraba que no tenían intención de hacer una cámara oculta en la Casa Rosada y que tenían permisos para grabar esas imágenes. La tensión con la prensa parece no disminuir, y en lo más alto del poder ya están atentos a cómo esto puede afectar la imagen del Gobierno en el exterior.
¿Qué pasa con la prensa dentro del palacio?
Por ahora, las acreditaciones de los medios en Balcarce 50, la sede presidencial, siguen sin responderse, y hay sospechas de que podrían limitar aún más el acceso de la prensa a ciertos sectores del edificio. La idea del Gobierno es mostrar una “nueva normalidad”, pero esta parece estar muy vinculada a intentar dejar atrás los escándalos judiciales y las polémicas recientes.
Uno de los protagonistas de estos escándalos es Manuel Adorni, jefe de prensa del Gobierno. Después de una conferencia muy tensa en marzo, donde no pudo explicar sus viajes ni su aumento patrimonial, ahora se espera que vuelva a conversar con los periodistas acreditados. La semana pasada, salió a la luz que la familia Adorni gastó más de 9 millones de pesos en unas vacaciones en Bariloche, mientras que en ese momento Manuel cobraba unos 3 millones y su esposa era monotributista. La noticia generó más suspicacias sobre su situación económica y posibles vínculos con actividades poco claras.
¿Y qué hay en la justicia?
El tema judicial sigue siendo un factor clave. La justicia investiga si hubo enriquecimiento ilícito en torno a Adorni, y hay la posibilidad de que sea citado a declarar en la causa que sigue el juez Ariel Lijo en Comodoro Py. Además, se habla de que el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, quien también tenía un rol en el Gobierno, renunció a su cargo en la Fiscalía de la Ciudad, en medio de un contexto de cambios en el poder judicial.
¿Un plan para desviar miradas? 🔍
En medio de estos escándalos, el Gobierno busca distraer la atención y preparar una respuesta a las acusaciones. Una posible estrategia sería denunciar al diputado Rodolfo Tailhade, del kirchnerismo, por un supuesto espionaje. Tailhade, que también fue protagonista de debates en la Cámara de Diputados, afirmó que lo que hizo fue ofrecer datos sobre la seguridad de la esposa del ministro coordinador, Bettina Angeletti, en un contexto que consideró de espionaje y que podría ser utilizado para desviar la atención.
Por otro lado, Tailhade también reveló que la familia Adorni realizó un viaje a Punta del Este en febrero, donde dicen que dieron una charla para empresarios cobrando mil dólares por persona. Además, se menciona que la familia habría participado en reuniones en España, en eventos organizados por la escritora Pilar Rahola, lo que alimenta aún más las dudas sobre sus actividades y vínculos.
¿Qué sigue en esta novela de política y prensa?
Todo parece indicar que la tensión entre el Gobierno y los medios no solo continuará, sino que se profundizará, con nuevas denuncias y posibles limitaciones para la prensa. La justicia y las internas del oficialismo serán clave para entender qué rumbo toma esta historia. Mientras tanto, los jóvenes y la ciudadanía en general miran atentos, con la expectativa de cómo estos hechos influirán en la política de Argentina en los próximos meses.




