El consumo de carne vacuna en caída libre

En Argentina, el plato típico con carne vacuna está perdiendo protagonismo en las mesas de las familias. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), en los primeros cinco meses de 2026, el consumo per cápita de carne vacuna tocó su punto más bajo en 20 años: solo 47,5 kilos por persona al año. Esto significa que cada argentino está comiendo menos carne de vaca que en décadas.

¿Por qué pasa esto? La principal razón es económica. Los precios de la carne subieron mucho en comparación con los salarios, haciendo que sea más difícil comprarla. Aunque en mayo los precios de los cortes vacunos aumentaron solo un 0,1% respecto al mes anterior, en términos anuales la suba fue del 57,9%. Para ponerlo en perspectiva: la inflación general en ese período fue del 33,2%. Es decir, la carne se volvió mucho más cara en un año.

¿Y qué pasa con el mercado interno?

El resultado de todo esto es que los argentinos están consumiendo menos carne vacuna. Entre enero y mayo de 2026, el consumo acumulado de carne vacuna en el país bajó un 11,1% respecto al mismo período del año pasado. En números absolutos, eso representa unas 106.700 toneladas menos de carne consumida en el mercado local. Como resultado, la cantidad de carne que cada habitante come bajó en aproximadamente 3 kilos en un año, situándose en un promedio de 47 kilos anuales.

Por otro lado, las exportaciones de carne argentina siguen en alza. En ese mismo período, las ventas al exterior aumentaron un 5,1% y llegaron a unas 312.200 toneladas. Estados Unidos fue uno de los principales destinos, mostrando interés en la carne argentina y ayudando a mantener el buen ritmo en las exportaciones.

El cambio en los gustos de la mesa

Mientras el mercado local se enfría, en las cocinas argentinas la historia es otra. La diferencia en precios y en poder de compra hizo que muchos prefieran otras proteínas. El pollo, por ejemplo, se está convirtiendo en la opción más popular. Actualmente, el kilo de pollo fresco cuesta alrededor de 5.048 pesos, mucho más barato que la carne vacuna, que se vende a unos 18.569 pesos el kilo.

Este cambio no es solo por precios. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, el consumo de pollo casi alcanza a la carne vacuna, con aproximadamente 47 kilos por persona al año. Es la primera vez en mucho tiempo que el pollo iguala en popularidad a la carne de vaca, a pesar de que también aumentó de precio en el último año, pero en menor medida.

El cerdo también gana terreno

El cerdo está en plena subida. El consumo per cápita superó los 19,5 kilos anuales, alcanzando récords históricos y mostrando un crecimiento constante en los últimos años. Los precios también ayudan: un kilo de pechito de cerdo cuesta alrededor de la mitad que un kilo de carne vacuna, lo que hace que cada vez más gente elija esta opción para su alimentación.

¿Qué significa todo esto?

En resumen, aunque Argentina sigue siendo uno de los países con mayor consumo de proteínas animales, la forma en que se come está cambiando. La carne vacuna, antes la reina de la mesa, pierde terreno frente a opciones más baratas como el pollo y el cerdo. Los precios y el poder adquisitivo son los grandes responsables de este fenómeno, que refleja también los desafíos económicos que atraviesa el país.

El futuro de la carne en Argentina parece estar en una transformación, con un mercado interno menos enfocado en la vaca y más en otras proteínas. Sin duda, una tendencia que seguirá dando qué hablar en los próximos meses.