El misterio detrás del ataque a Cristina y las llamadas que lo rodearon
El intento de asesinato a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner el 1° de septiembre de 2022 sigue dejando muchas dudas. Fernando Sabag Montiel, el hombre que gatilló su arma cerca de la cabeza de la ex presidenta, tiene ahora un nuevo capítulo en su historia, gracias a un peritaje revelador de la Gendarmería Nacional. Lo que encontraron en sus teléfonos y llamadas antes y después del ataque podría cambiar la forma en que entendemos lo que pasó ese día.
Las llamadas misteriosas y la borradura de chats 🔥📱
Antes del atentado, Sabag Montiel realizó cinco llamadas a teléfonos vinculados a la Universidad de San Martín, y lo más raro: los chats que tuvo en los días siguientes fueron eliminados. Esto ocurrió justo cuando la policía ya había detenido a Sabag, pero sus conversaciones desaparecieron, sin dejar rastro. Además, Brenda Uliarte, la ex novia de Sabag y también involucrada en el hecho, recibió cinco llamadas de agentes de la Policía Federal después del intento. ¿Qué estaban haciendo estos efectivos? La investigación aún no tiene todas las respuestas, pero esas llamadas no son coincidencia.
¿Qué buscaban con esas llamadas? 🤔
Una de las llamadas se realizó justo antes del ataque, en un momento en el que Sabag y Uliarte estaban en el Shopping Abasto, donde también estuvo el atacante. La jueza Eugenia Capuchetti ordenó que se realice un análisis de geolocalización para determinar si el celular de Sabag estuvo físicamente en ese lugar o si simplemente recibió un mail de una encuesta de satisfacción. La duda persiste: ¿hubo alguien más en ese operativo?
El diálogo con la actriz porno y las suspensiones en Mercado Libre 🎥💬
Un dato que genera suspenso: minutos después de que Sabag fue detenido, mantuvo un diálogo con una actriz porno llamada StefyQuinn a través de Telegram. En esa conversación, ella le preguntó sobre el atentado y bromeó diciendo que haría más rating que los noticieros. Además, Mercado Libre suspendió las cuentas de Sabag, lo que añade más misterio a su participación en redes y plataformas digitales. ¿Estaba intentando algo más allá del ataque?
El celular y la evidencia borrada 🕵️♂️🔒
El análisis forense del teléfono de Sabag reveló que tenía varias cuentas de correo y muchas aplicaciones con diferentes contraseñas. Se recuperaron casi 79 mil fotos, más de 10 mil imágenes y casi mil archivos de audio, pero las conversaciones de WhatsApp del día del ataque fueron borradas. La perito explicó que no se sabe si fue manual o remoto, pero que esas chats desaparecieron cuando Sabag estuvo detenido. Lo que sí se sabe es que el teléfono fue manipulado y que la custodia del mismo fue irregular.
¿Quién encubrió, quién investigó? 🏛️
El operativo policial y judicial también están bajo la lupa. La jueza Capuchetti solicitó el celular completo, pero solo recibió una copia forense, y se acusa que nunca se accedió a toda la base de datos. Además, el entonces director de Inteligencia Criminal afirmó que el celular de Sabag estuvo prendido durante el operativo, lo que genera más preguntas sobre la cadena de custodia y las irregularidades en la investigación. Todo esto alimenta las sospechas sobre posibles encubrimientos o fallas en la protección de la ex presidenta.
¿Qué dice la política y los expertos?
El ex subdirector de la SIDE, Juan Martín Mena, criticó duramente los peritajes, alegando que la jueza estaría más preocupada en encubrir irregularidades que en buscar la verdad. Señaló que el impacto telefónico en el Shopping Abasto fue un mail para una encuesta de satisfacción, y que Sabag ya estaba detenido y custodiado en ese momento. La polémica sigue abierta, con diferentes actores políticos y judiciales cuestionando el proceso y las pruebas.
¿Qué podemos aprender de todo esto?
Lo que quedó claro es que el atentado fue mucho más complejo de lo que parecía en un principio. La aparición de llamadas, chats borrados y la manipulación de las evidencias dejan en evidencia que hay mucho más por descubrir. La historia no termina aquí, y la justicia aún busca respuestas sobre quiénes estaban detrás y qué intereses había en juego. Mientras tanto, la credibilidad en la investigación sigue en entredicho, y la ciudadanía espera que se esclarezca toda la verdad.




