Esperados y preocupantes datos que saldrán pronto

Este jueves, el INDEC dará a conocer los números oficiales sobre pobreza e indigencia del primer semestre de 2026. Sin embargo, ya se saben algunas cosas: tanto el gobierno como expertos en economía anticipan que estos números no serán buenos.

Todo indica que la pobreza y la indigencia podrían haber aumentado entre 2 y 3 puntos porcentuales en comparación con el segundo semestre de 2025. Esto significa que más personas estarían en situación de vulnerabilidad económica, aunque todavía por debajo de los niveles más altos registrados a principios de 2024 y mediados de 2025.

¿Qué dicen los cálculos privados y oficiales?

Las estimaciones de diferentes organismos y analistas muestran que la pobreza podría superar el 31% en la primera mitad del año que viene. Para ponerlo en perspectiva, en diciembre pasado esa cifra era algo más del 28%. En términos prácticos, esto implicaría que más de un millón y medio de personas más estarían en situación de pobreza en comparación con fines de 2025.

En el último informe oficial, correspondiente al segundo semestre de 2025, la pobreza se ubicaba en un poco más del 28%. Pero los cálculos privados, como los del economista Martín González-Rozada, proyectan que en julio esa cifra podría estar cerca del 31,6%. La Universidad Católica Argentina también estima que la pobreza en ese período oscila entre 31% y 32%.

¿Por qué subieron los números?

Desde que asumió el presidente Javier Milei, los números mostraron una mejora significativa: en el primer semestre de 2024, la pobreza llegó a tocar el 52,9%, y la indigencia al 18,1%. Pero luego, esas cifras empezaron a bajar, llegando a 28,2% y 6,3% en el segundo semestre de 2025.

Este descenso se relaciona, en parte, con la estabilidad macroeconómica lograda en esos meses, especialmente con la reducción de la inflación. Menos inflación significa más poder de compra para las familias más vulnerables, que ven cómo suben sus ingresos reales y cómo se mantienen las ayudas sociales, principalmente la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Prestación Alimentar.

¿Qué hizo el gobierno para ayudar?

El Gobierno reforzó las ayudas directas a los sectores más necesitados, eliminando intermediarios y aumentando las transferencias. Por ejemplo, la AUH aumentó un 645%, la Prestación Alimentar un 228%, y la Asignación Mil Días para la primera infancia creció un 2.137%.

El compromiso oficial es mantener estas ayudas en un nivel que cubra al 95% de la Canasta Básica Alimentaria. La idea es que, mientras la inflación esté controlada, estos programas sigan ayudando a reducir la pobreza y la indigencia.

¿Por qué puede volver a empeorar?

Los expertos y el gobierno coinciden en que el principal motivo de la posible suba en los números es la inflación. Durante algunos meses, la inflación aceleró, afectando el poder de compra de las familias. Sin embargo, en los meses recientes, esa misma inflación empezó a desacelerarse, lo que da esperanza de que las cifras sociales puedan mejorar en el segundo semestre.

Desde el oficialismo aseguran que para que la pobreza vuelva a bajar de manera sostenida, es clave mantener la estabilidad económica, controlar la inflación y seguir con las políticas sociales focalizadas en quienes más lo necesitan.

¿Qué esperar?

Todo parece indicar que en los próximos meses se verán cambios en estos indicadores sociales, pero mucho dependerá de cómo evolucione la economía. La desaceleración de la inflación y las políticas sociales continuarán siendo las claves para que más personas puedan salir de la pobreza y la indigencia.

En definitiva, los números que se conocerán pronto reflejarán si esas políticas y cambios económicos están dando sus frutos, o si todavía hay mucho por hacer para que nadie quede atrás.