Un misterio con contradicciones y posibles irregularidades

En medio de una investigación judicial, salieron a la luz detalles que complican la operación de vuelos en helicóptero vinculados a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). La historia revela que, al menos en algunos casos, los pilotos no cumplieron con las reglas básicas de seguridad y control, y que las autoridades aeronáuticas parecen haber fallado en su trabajo de fiscalización.

¿Qué dijeron los pilotos? 🤔

Guillermo Muller y Eduardo Billordo, los dos pilotos que declararon ante el juez Marcelo Aguinsky, dieron versiones que generan sospechas. Muller afirmó que siempre llevaba pasajeros en sus vuelos, pero cuando fue preguntado si tenía registros de quiénes eran, respondió que si no estaban anotados, era porque en realidad no había pasajeros. Una respuesta que no cierra y que deja dudas sobre qué realmente sucedía en esos vuelos.

Por su parte, Billordo, quien trabaja en una empresa llamada Flyzar, aseguró que en todos sus vuelos siempre llevó pasajeros y que, en caso de reconocer a alguien en la calle, no los identificaba. Además, explicó que la empresa no le había pedido nunca saber quiénes viajaban, solo le indicaban la fecha y hora del vuelo. Ambos coincidieron en que sólo se registran pasajeros en aeropuertos donde hay control de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), pero en vuelos desde San Fernando, uno de los puntos más utilizados, también hubo dudas.

Vuelos de entrenamiento o algo más?

Una de las pruebas que el juez mostró a los pilotos fue un manifiesto de vuelos que partieron del helipuerto «Neurus» en Villa Rosa, Pilar, hacia un restaurante llamado El Mangrullo, y viceversa. Este lugar está a solo minutos del predio de la AFA en Ezeiza, y allí frecuentan dirigentes como Claudio Tapia, presidente de la entidad, y Pablo Toviggino, su tesorero. La fecha de ese vuelo fue el 26 de septiembre de 2025, y tanto los pilotos como los pasajeros no recordaron quiénes viajaron ni si llevaron pasajeros en ese trayecto.

¿Qué dice la ley? 📜

La normativa aeronáutica argentina establece que los vuelos de entrenamiento, especialmente en helicópteros, deben seguir ciertas reglas. Por ejemplo, si un piloto quiere hacer vuelos para sumar horas o mantener su licencia, debe estar supervisado por un instructor habilitado, algo que no ocurrió en estos casos. Además, los vuelos deben tener libros de registro, manifiestos de pasajeros y cumplir con requisitos de seguridad como el uso del cinturón, no consumir alcohol y respetar las reglas del espacio aéreo.

En el caso de vuelos comerciales o de traslado de pasajeros, la normativa exige además llevar un registro técnico (RTV), un libro de vuelo y un manifiesto donde se anoten los datos de los pasajeros, como DNI o pasaporte. Sin embargo, en los vuelos que se realizaron desde y hacia el helipuerto «Neurus», estos requisitos parecen no haberse cumplido, lo que pone en duda la legalidad de las operaciones.

¿Y la ANAC qué dice? 🚨

La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) regula estos vuelos y tiene normas claras para garantizar la seguridad y la transparencia. Sin embargo, en este caso, la fiscalización parece haber sido insuficiente. El helicóptero en cuestión operaba sin un Permiso Provisorio de Operación (PPO) vigente, y los registros de pasajeros y vuelos no estaban en orden. Además, los helicópteros utilizados en estos traslados no tenían permisos definitivos y operaban en helipuertos con permisos vencidos.

Expertos en seguridad aérea alertaron sobre las fallas en la supervisión de la ANAC, que permitió que se realicen vuelos sin control adecuado y sin el cumplimiento de las normativas. La falta de controles efectivos no solo pone en riesgo la seguridad, sino que también genera dudas sobre la transparencia en el uso de aeronaves vinculadas a figuras públicas.

¿Qué puede pasar ahora? ⚖️

El juez Aguinsky ha solicitado a Flyzar, la empresa que opera la aeronave, que informe quién contrató esos vuelos y con qué medios de pago se pagaron. También pidió datos sobre la cobertura de seguros y si los pasajeros estaban identificados antes del viaje. La intención es esclarecer si se cumplieron los requisitos legales y si hubo una posible omisión o irregularidad en los controles.

Mientras tanto, la situación revela las brechas existentes en la regulación y fiscalización del transporte aéreo privado en Argentina. La historia deja en evidencia que las normas existen, pero su cumplimiento y control dejan mucho que desear, poniendo en jaque la seguridad y la confianza pública en las instituciones encargadas.

¿Qué sigue? 🔍

El caso continúa abierto, y la justicia busca determinar si hubo incumplimientos que puedan tener consecuencias legales. Lo cierto es que, más allá de quiénes hayan sido los pasajeros, la historia pone sobre la mesa la necesidad de reforzar los controles y la transparencia en todos los niveles del transporte aéreo privado. La seguridad no es un tema menor, y la ley debe cumplirse para evitar accidentes o situaciones peligrosas en el futuro.