Un ranking que revela la realidad

Recientemente, salió a la luz un informe que analiza cómo están las élites de diferentes países en términos de su influencia política y su capacidad para crear valor económico. La idea es simple: una buena élite combina poder y capacidad de generar riqueza de forma sostenible. Pero, ¿qué pasa cuando eso no sucede?

Argentina cae casi 20 lugares y se vuelve más débil

La edición 2026 del informe muestra que Argentina sufrió una caída de casi 20 puestos en el ranking global en solo un año. Esto significa que, en comparación con años anteriores, nuestro país se consolidó en un segmento bastante rezagado. La principal causa: una pérdida de capacidad para transformar el poder político y económico en crecimiento real y duradero.

El análisis indica que hay una brecha grande entre la influencia política y la generación de valor económico. En números, Argentina ocupa el puesto 39 en influencia política, pero en la creación de riqueza efectiva, está mucho más abajo: en el lugar 128. Además, en lo que respecta al valor del capital y la economía en general, los resultados son aún peores, con posiciones 142 y 144 respectivamente. Es como tener poder, pero no saber aprovecharlo para crecer de verdad.

Las heridas más profundas: inflación, inversión y talento

El informe también señala que hay varias heridas abiertas que explican este retroceso. La inflación, por ejemplo, está en el puesto 130, y la formación de capital, que es clave para el crecimiento, aparece en el lugar 126. Además, Argentina tiene muy bajos niveles de apertura económica y restricciones en la libertad comercial, lo que dificulta atraer inversiones y ser más competitivo en el mercado global.

Pero no todo es solo dinero y política. El análisis muestra que, aunque algunos sectores logran extraer valor, lo hacen en un contexto donde activos como tierras, acciones y capitales están depreciados, con valores bajos. Esto limita las posibilidades de innovar y crecer, y desalienta a quienes quieren invertir en nuevos negocios.

El talento y el futuro: otra vez en crisis

Un dato que preocupa mucho: Argentina tiene una alta fuga de cerebros, ya que muchos profesionales calificados se van del país en busca de mejores oportunidades. En este aspecto, estamos en el puesto 23, uno de los peores lugares en el ranking. Además, el empleo juvenil también está en caída y quedó en la posición 114. Esto significa que los jóvenes tienen menos oportunidades y el sistema no logra retener ni potenciar su talento.

¿Qué hay que hacer para cambiar el rumbo? 🔧🔮

El informe no solo señala los problemas, sino que también propone soluciones. El principal desafío es modificar los incentivos económicos y políticos para que realmente se genere valor a largo plazo. Entre las reformas recomendadas están cambios en el sistema tributario, mejorar la competitividad, invertir más en infraestructura y elevar la calidad de la educación.

El experto Pablo San Martín explica que, para salir del estancamiento, Argentina necesita un cambio de paradigma. Esto implica no solo reducir gastos, sino también invertir en lo que realmente impulsa el crecimiento, como la infraestructura y la formación de recursos humanos.

¿Qué pasa en el mundo? 🌎

A nivel global, el informe muestra que Asia está liderando en calidad de élites, con Singapur en el primer puesto y Estados Unidos en segundo. China avanzó bastante, escalando hasta el puesto 11, y Japón y Corea del Sur mantienen posiciones altas. En cambio, Europa muestra un deterioro en la calidad de sus élites, aunque todavía lidera en algunos indicadores de generación de valor para las futuras generaciones.

El informe concluye que mantener una élite de calidad requiere innovación constante, renovación y adaptación a los cambios. La buena noticia es que, si Argentina logra implementar las reformas necesarias, puede empezar a revertir esta tendencia y construir un futuro más sólido y competitivo.