¿Qué está pasando con los medios públicos de la Ciudad?
En Buenos Aires, una movida del jefe de Gobierno, Jorge Macri, tiene en vilo a muchos. La idea: privatizar los medios públicos de la ciudad mediante un sistema de concesión. Es decir, entregarle la gestión a empresas privadas por un tiempo determinado. Una medida que, si llega a implementarse, sería la primera vez en la historia del distrito y que está generando debates internos en el propio PRO, el partido que gobierna la ciudad.
¿De qué se trata la propuesta?
Fuentes oficiales del gobierno porteño confirmaron a Clarín que están evaluando lanzar una licitación para concesionar los medios públicos, con el objetivo de reducir gastos en la administración local. La idea es que empresas privadas puedan encargarse de administrar las radios y el canal de TV municipales, por un período de cinco años, en un proceso que todavía está en discusión y que, por ahora, está en suspenso.
Originalmente, la semana pasada se iban a publicar los pliegos para que inversores privados puedan participar en la gestión de La Once Diez (AM 1110), La 2×4 (FM 92.7) y Canal de la Ciudad. Pero, a último momento, Jorge Macri decidió frenar esa publicación para analizar mejor los posibles efectos y las implicancias políticas y sociales del paso.
¿Qué está en juego? 💥
La discusión no es solo técnica. La concesión de estos medios tiene un fuerte peso simbólico, sobre todo porque algunos de estos medios llevan décadas en la historia de la ciudad. Por ejemplo, La Once Diez, la radio pública más antigua de Argentina, cumple en 2027 un siglo de existencia. Fue creada antes incluso que Radio Nacional y ha atravesado momentos difíciles, especialmente en los años 90, cuando hubo intentos de privatizarla durante el gobierno de Carlos Menem.
En esa época, hubo conflictos judiciales y negociaciones que permitieron que la frecuencia quedara en manos de diferentes grupos, incluyendo figuras como Daniel Hadad y Marcelo Tinelli, quienes montaron Radio 10. Por otro lado, el Canal de la Ciudad, que nació en 2003, también enfrentó incertidumbres y cambios de gestión, pero se mantuvo en el aire, incluso tras un anuncio de cierre en 2013 por parte de Mauricio Macri.
El debate interno y las preocupaciones 🧐
La propuesta de concesionar los medios no solo genera opiniones divididas, sino que también desata discusiones profundas sobre el costo político. La radio y el canal reúnen a unos 500 empleados en total, entre locutores, productores y administrativos. La continuidad laboral de estas personas está en la mira del debate, ya que una concesión a privados podría implicar cambios en su estabilidad laboral.
Además, hay dudas sobre cuánto tiempo se le daría a los nuevos concesionarios, qué nivel de contenido local se mantendría y cuánto dinero sería necesario invertir para sostener una programación que, hasta ahora, tiene un fuerte contenido que refleja la realidad porteña.
¿Qué significa esto para la historia de los medios públicos?
La Radio de la Ciudad, por ejemplo, cumple 100 años en 2027. Desde sus inicios, fue símbolo de la comunicación pública en Buenos Aires y su historia está marcada por luchas y cambios. En los años 90, estuvo en el centro de un conflicto que casi termina con su privatización. Luego, en 1998, la frecuencia fue transferida y reconfigurada, y en 2016, volvió a relanzarse con una programación renovada.
El Canal de la Ciudad también ha resistido los vaivenes políticos, cambiando de nombre y de programación, pero manteniendo su función de reflejar la vida cultural y social de la capital. Ahora, en medio de esta propuesta de privatización, todo vuelve a estar en juego.
¿Qué pasará ahora?
Por el momento, la iniciativa sigue en análisis y no hay una decisión tomada. Desde el gobierno aseguran que se busca mejorar la eficiencia y reducir gastos, pero también reconocen que la medida puede tener un impacto político y social importante, sobre todo por la historia y el significado que tienen estos medios para la ciudad y sus habitantes.
Lo que quede en el futuro dependerá de cómo se resuelva este debate interno y si finalmente se decide avanzar con la concesión. Lo que sí es claro, es que toda esta historia muestra cómo la gestión de los medios públicos puede convertirse en un reflejo de las tensiones entre interés público y privado, y de cómo la política puede influir en lo que escuchamos y vemos en nuestro día a día.




