La lucha por la independencia en tiempos difíciles

En el primer trimestre de 2026, la realidad de los jóvenes entre 18 y 29 años en Argentina mostró un panorama complicado. La posibilidad de vivir solos y manejar sus propios gastos se volvió más difícil que nunca, con cifras que reflejan una tendencia preocupante. La cantidad de jóvenes que lograron emanciparse, es decir, vivir sin depender de sus familias, cayó a solo el 22,2%. Esto significa que, en promedio, menos de 1 de cada 4 jóvenes en ese rango de edad pudo independizarse, y si sacamos ese porcentaje, es la cifra más baja desde mediados de 2021.

¿Qué pasa con el dinero y el empleo?

Una de las principales razones de esta situación tiene que ver con el bolsillo. Los gastos en vivienda, servicios y otros consumos aumentaron mucho en los últimos tiempos. Desde noviembre de 2023, la canasta básica para jóvenes que viven solos aumentó casi 388%, comparado con el nivel general que subió un 360%. Es decir, los costos en servicios como agua, electricidad y gas se incrementaron un 638%, y representan más de un cuarto de sus gastos, casi el doble que en la población general.

Pero no todo es solo el aumento de precios. La economía también golpeó duramente el empleo. La tasa de desempleo entre los menores de 30 años alcanzó el 15% en el primer trimestre de 2026, mucho más que el 6% de la franja de 30 a 49 años, o el 4,7% de los mayores de 50. Además, la pérdida de empleo formal fue significativa: casi un 15% de los jóvenes con trabajo formal en marzo de 2023 ya no tenía ese tipo de empleo en marzo de 2026.

Y si bien tienen trabajo, la remuneración no alcanza para cubrir todos los gastos. La media salarial de los jóvenes trabajadores registrados bajó un 4,7% en términos reales, comparando marzo de 2026 con 2023. Cuando se ajusta a los gastos específicos de quienes viven solos, la caída llega casi al 9%. Esto hace que sea aún más difícil ahorrar dinero para pagar alquileres, gastos de entrada en una vivienda o afrontar los costos diarios de transporte, comida y servicios.

¿Qué pasa con las deudas y el crédito?

Un dato que refleja la fragilidad económica de los jóvenes es la morosidad. Al cierre de julio, el 39,1% de los jóvenes entre 18 y 30 años tenían alguna deuda impaga, una cifra que aumenta en comparación con otros grupos etarios. Esto limita su acceso a créditos y préstamos en el futuro, dificultando aún más la posibilidad de avanzar hacia la independencia.

El sistema financiero también muestra una tendencia preocupante: en medio de esta vulnerabilidad económica, muchas plataformas de apuestas online vieron un aumento en su recaudación, que en julio fue más de 3 veces superior a la de principios de 2024. Para algunos, estas plataformas representan una forma rápida de obtener ingresos extras, pero también aumentan el riesgo de seguir en la rueda de las deudas y la inestabilidad.

¿Qué significa esto a largo plazo?

En definitiva, la combinación de inflación, empleo precario y salarios bajos hace que cada vez sea más difícil para los jóvenes dar el paso hacia la independencia. La situación genera un círculo vicioso: menos jóvenes pueden emanciparse, lo que impacta en su desarrollo personal y en la economía del país en general.

¿Qué se necesita? Sin dudas, políticas que ayuden a mejorar el empleo formal, reducir el costo de vida y facilitar el acceso a créditos con condiciones justas. Mientras tanto, la realidad muestra que muchos jóvenes tienen que seguir enfrentando esta difícil lucha por salir adelante en un contexto que no les resulta fácil.