La espera larga y las expectativas altas

Después de más de una década sin estrenar una película, el director danés Nicolas Winding Refn volvió a la carga con Su propio infierno, una producción que genera opiniones divididas. En su pasado, Refn conquistó con títulos como Drive, pero ahora, con esta nueva obra, parece haber buscado algo muy diferente, sin necesariamente lograrlo.

¿Qué pasa con la película?

La historia se centra en tres mujeres que se reúnen en un hotel para hacer una película. Una de ellas es una estrella de cine, interpretada por Sophie Thatcher, conocida por películas como Hereje. La otra es su madrastra, que solía ser su mejor amiga, y la tercera es una influencer que acaba de debutar en el mundo del espectáculo. La trama explora las tensiones entre ellas, muchas veces con tintes sexuales, en medio de un ambiente que parece una mezcla de sueño y pesadilla.

Paralelamente, en otro escenario, un soldado llamado K lucha en una Tokyo postguerra contra villanos pintorescos para rescatar a su hija, mientras en algún otro lugar, un asesino en serie, apodado El Hombre de Cuero, acecha a niñas, dejando un rastro de violencia y oscuridad.

¿Qué buscaba Refn con esta historia?

El director quiso crear un film con un tono distante y artificial, marcado por actuaciones que parecen ensayadas y diálogos que se centran en frases ingeniosas más que en la acción. La película se llena de colores saturados y una estética muy llamativa, con tonos fucsias, azules y rosas que remiten a un universo visual muy cuidado, pero que, en la práctica, termina siendo agobiante y poco convincente.

¿Y la música?

Para la banda sonora, Refn eligió a Pino Donaggio, un compositor conocido por su trabajo en películas de terror y suspenso, incluyendo clásicos de Dario Argento. La intención era crear un ambiente más amable en medio de la atmósfera hostil, pero, en definitiva, la música no logra salvar la película, que termina pareciendo una inspiración fallida de otros grandes del cine como Lynch o De Palma.

¿Por qué no convenció?

La crítica apunta que Su propio infierno no logra estar a la altura de las expectativas, ni en su propuesta visual ni en su historia. La película se siente como una autoparodia, un producto que parece más una expresión del ego del propio Refn que una obra con contenido sólido. La historia resulta difusa, y en algunos momentos, la misma ficción parece un acto de autorreferencialidad que poco aporta al espectador.

Tras tantos años sin filmar, Refn buscaba reinventarse, pero esta vez, parece haber perdido esa batalla. La sensación que queda es que la película no logra conectar ni con su estética ni con su contenido, dejando una impresión negativa y la sensación de un proyecto incompleto.

¿Dónde se puede ver?

Si te interesa verla, Su propio infierno se presenta en cines como el Showcase Belgrano, Cinemark Palermo, y otros complejos adheridos, pero no esperes una experiencia que te deje pensando en lo profundo. Es más, muchos críticos la calificaron como una producción con una calificación de «Mala».

Resumen final

Después de una década sin estrenos, Nicolas Winding Refn intentó volver a sorprender con una historia que mezcla estilos y narrativas, pero terminó siendo una película que muchos consideran fallida. Entre colores saturados, diálogos vacíos y una historia difusa, el filme deja más dudas que respuestas, y para quienes esperaban una obra igual de impactante que Drive, la decepción puede ser grande.