La industria que no para de reclamar por competencia justa 🧵
La industria textil en Argentina vuelve a sonar fuerte. Sus representantes advierten que las importaciones ya cubren cerca del 70% del mercado local y que eso está causando problemas graves en el sector. La caída en la actividad, máquinas paradas y denuncias por competencia desleal hacen que las fábricas locales sientan que no pueden competir en igualdad de condiciones.
¿Cómo llegó a este punto? La apertura comercial y el peso del dólar 💸
Hace unos años, la situación era diferente. Antes, la producción nacional y las importaciones estaban bastante equilibradas. Pero ahora, las importaciones dominan casi por completo. Lo que antes era un mercado repartido en partes iguales, hoy muestra que el 70% de lo que se consume en textiles y ropa viene del exterior.
Este cambio no vino acompañado por mejoras en las condiciones para las fábricas argentinas. Los costos internos siguen siendo altos: impuestos, logística y falta de financiamiento complican aún más la situación. Además, plataformas internacionales como Shein y Temu están ganando terreno y poniendo en jaque a las industrias locales.
Importaciones récord y su impacto 🛍️
Durante el primer semestre del año, las importaciones de productos textiles y prendas alcanzaron cifras impresionantes: 177.356 toneladas y casi u$s911 millones. Aunque en el total, las importaciones en cantidad bajaron un 20% respecto del año pasado, lo que se importó en productos terminados creció un 36% en dólares y un 62% en toneladas.
Este aumento en prendas listas para vender y artículos para el hogar, como sábanas y toallas, afecta directamente a las fábricas argentinas. La denuncia principal es que muchos productos ingresan a un precio mucho más bajo que el costo real de producción, lo que distorsiona la competencia y deja a las empresas locales en desventaja.
¿Qué dicen las empresas? La denuncia por competencia fraudulenta 🚨
La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) asegura que el problema no es solo que entren más productos, sino cómo ingresan. Según ellos, muchos productos llegan con rebajas impositivas y tras procesos de desburocratización que benefician principalmente a las importaciones. Mientras tanto, las fábricas argentinas enfrentan costos altísimos y dificultades para sostenerse.
Otra denuncia fuerte es la subfacturación. Según FITA, más del 70% de las importaciones entran a valores muy por debajo de lo que sería el costo real, incluso sin cubrir los insumos básicos. Esto obliga a las fábricas nacionales a competir con productos que, en muchos casos, no reflejan precios justos ni en logística ni en impuestos.
La producción en picada y máquinas paradas ⚙️
La consecuencia de todo esto se refleja en la baja producción. En el primer semestre, la actividad cayó un 24,4% respecto de 2025 y un 34% comparado con 2023. Además, las fábricas trabajan con solo un 39% de su capacidad instalada, lo que significa que 6 de cada 10 máquinas están paradas. La crisis no solo es coyuntural, sino que apunta a un problema estructural profundo.
El peso del tipo de cambio y los costos internos 💰
Desde el sector alertan que la situación se agravó por tres factores principales: la apertura rápida del mercado, la desregulación total de las importaciones y la apreciación del peso en relación al dólar. Cuando el peso se valora mucho, los productos importados se vuelven más baratos y los productos nacionales, más caros en comparación.
Esta dinámica, sumada a los altos costos internos, hace que las fábricas argentinas tengan todavía más dificultades para ser competitivas. La industria no rechaza la apertura exterior, pero pide reglas claras y que no se favorezca a productos subfacturados o plataformas que no pagan aranceles.
El desafío de mantener los empleos 🧵
El impacto de toda esta crisis también se siente en el empleo. La industria textil es uno de los sectores que más empleo genera, especialmente en pymes y talleres distribuidos en varias provincias. La caída en la producción, las máquinas paradas y los costos altos amenazan con destruir empleos y reducir la presencia de las fábricas en el país.
Por eso, las empresas piden medidas concretas: reducir impuestos, mejorar la competitividad, controlar las maniobras de subfacturación y que todos los actores compitan en igualdad de condiciones. La idea es que, con reglas claras, puedan sostenerse y mantener sus puestos de trabajo.
¿Qué pasa ahora? La carrera por un equilibrio justo ⚖️
Mientras la participación de las importaciones sigue creciendo y las fábricas locales reducen su producción, el sector advierte que sin condiciones de competencia justas, muchas fábricas no podrán sobrevivir. La apertura del mercado puede seguir causando más cierres, pérdida de empleo y menos valor agregado en Argentina.
¿La solución? Para las entidades del sector, no se trata de cerrar la economía, sino de poner reglas claras para que todos puedan competir en igualdad de condiciones y así proteger la producción y el empleo argentino.




