La economía en boca de todos, pero con sentimientos encontrados
Estados Unidos sigue siendo la envidia del mundo cuando se habla de economía. La portada de The Economist en 2024 la describía como una nación próspera, llena de récords en Wall Street. Sin embargo, en la Casa Blanca, Donald Trump no está nada contento. Aunque la bolsa sigue alcanzando picos históricos, la realidad en las calles y en el trabajo no parece tan brillante para la mayoría.
¿Qué pasa con los empleos? 🤔
En diciembre, EE.UU. creó solo 49.000 empleos netos, mucho menos de los 70.000 que se esperaban. Además, las cifras de meses anteriores se revisaron para mostrar una realidad más dura: en noviembre se perdieron 8.000 empleos y en octubre, 68.000, con un total de 176.000 en ese mes. La política migratoria y la subida de aranceles, que empezó en abril, afectaron claramente la contratación en el país. La industria manufacturera, en particular, ha reducido su personal mes a mes, y en los últimos tres meses, hubo una caída neta de 22.000 empleos en total, aunque el sector privado sumó algunos puestos.
¿Y qué pasa con la confianza y el bolsillo?
La confianza del consumidor está en mínimos históricos y muchas personas sienten que no les alcanza la plata, aunque la economía crezca. La sensación térmica en la calle no refleja los números en Wall Street. La política económica de Trump no logra convencer a la gente, que sigue preocupada por el costo de vida y las oportunidades laborales.
Wall Street: ¿todo diversión y récords? 📈
Por otro lado, en la bolsa, la historia es otra. Los índices están en alza: el Dow Jones se acerca a los 50.000 puntos, el S&P 500 y el Nasdaq también suben, y las acciones de empresas medianas y pequeñas muestran un crecimiento fuerte. La bolsa no solo refleja la confianza en la economía, sino que también es una especie de escenario donde Trump quiere que su gestión brille. Sin embargo, en su segunda gestión, Trump sabe que eso no alcanza para ganar en las urnas.
¿De qué vive la economía si no es del empleo? 💼
Lo que sí está en auge es la productividad. Los datos del tercer trimestre muestran un crecimiento del 4,9%, con costos laborales que bajaron, y las empresas están ganando más. Wall Street tomó nota y proyecta que las ganancias de las compañías seguirán creciendo en 2026. La clave: menos horas trabajadas, pero más producción y eficiencia.
¿Qué quiere Trump y por qué está tan obsesionado con la economía? 🧐
El presidente no está satisfecho con los logros y busca maneras de seguir impulsando la economía a su modo. Quiere bajar aún más las tasas de interés, amenazar con despedir al presidente de la Reserva Federal (Jerome Powell), y ha ordenado que las agencias hipotecarias compren bonos para bajar las tasas a largo plazo. También propone limitar las tasas de interés en las tarjetas y evitar que las empresas inviertan en viviendas para que suban los precios. Todo esto, en su intento de que la bonanza llegue a todos, especialmente a quienes trabajan y buscan empleo.
¿Y qué pasa con la política y las elecciones? 🗳️
Trump sabe que la economía en su estado actual no le garantiza ganar en las próximas elecciones. La participación de los trabajadores en la economía cayó al nivel más bajo desde 1947, y aunque las cifras macro son buenas, muchas personas no sienten que esa bonanza llegue a sus bolsillos. La situación es un dilema para Trump: tiene récords en Wall Street, pero la gente en la calle sigue frustrada y con pocas oportunidades. Si no logra cambiar esa realidad, su reelección podría estar en riesgo.
¿Qué nos deja esta historia?
La economía estadounidense vive un momento complejo. Tiene cifras impresionantes en los mercados financieros, pero la percepción de bienestar en la población no refleja esa misma prosperidad. Trump busca mantenerse en el poder, pero sabe que necesita que ese crecimiento llegue también a quienes trabajan y viven en Estados Unidos. La historia todavía está en marcha, y en noviembre se decidirá si esa bonanza puede traducirse en votos o si la gente seguirá sintiendo que la economía, aunque grande, no los beneficia a todos por igual.




