El precio de la carne vacuna: ¿Por qué sigue siendo tan caro? 🤔
En los últimos meses, la carne vacuna en Argentina se mantuvo en niveles de precio que llaman la atención. Un estudio reciente de la Fundación Mediterránea revela que en agosto de 2026, una canasta con 18 cortes de carne vacunó promedió unos $17.871 por kilo. Aunque esto representa una caída del 10,1% respecto a marzo, sigue siendo un precio alto si se compara con años anteriores, ya que quedó un 13,3% por encima de agosto del año pasado y un 30,3% por encima del promedio de los últimos 20 años para ese mes.
¿Por qué está tan cara? La respuesta tiene que ver con la oferta y la demanda. La producción de carne bovina bajó en el último año: la cantidad de animales faenados cayó un 8,8%, y la producción total se redujo un 6,2%. Esto significa que hay menos carne disponible en el mercado interno. Además, la cantidad de carne que sale al exterior creció un 4,2%, lo que también reduce la oferta local.
A pesar de la menor disponibilidad, las exportaciones alcanzaron niveles récord, con un valor cercano a los 4.729 millones de dólares en un año. Esto representa un aumento del 35,4% respecto al año anterior, y el precio medio de exportación subió casi un 30%. La buena noticia para los productores es que las ventas afuera están en auge, pero para los consumidores, esto se traduce en precios más elevados y menos carne para todos en el mercado interno.
¿Qué pasa con el consumo de carne en Argentina? 📉🥩
La historia no termina en los precios. La cantidad de carne vacuna que consume una persona en Argentina tocó su punto más bajo en más de 30 años. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, el consumo aparente fue de 46,2 kilos por habitante, un número que no se veía desde 1990. Para ponerlo en contexto, hace un año, ese mismo consumo era de aproximadamente 50,8 kilos, lo que significa una caída del 9% en apenas un año.
Pero no todo se perdió en carne vacuna. La gente empezó a optar más por otras opciones, principalmente pollo y cerdo. Entre agosto de 2025 y julio de 2026, esas tres carnes (vacuna, pollo y cerdo) sumaron un consumo de 113,8 kilos por persona, apenas un 2% menos que en el período anterior y en niveles similares a los promedios de los últimos cinco o diez años. El pollo alcanzó los 47 kilos por habitante, mientras que el consumo de cerdo llegó a un máximo de 20,1 kilos.
El cambio en los hábitos de consumo no es algo nuevo. Según Juan Manuel Garzón, del Ieral de la Fundación Mediterránea, esta transformación viene de largo: hace tiempo que la carne vacuna pierde terreno, mientras que pollo y cerdo ganan más participación en la dieta de las argentinas y argentinos.
¿Qué se espera para los próximos meses? 🔮
El panorama para la carne vacuna no parece demasiado prometedor a corto plazo. La oferta sigue siendo restringida, debido a que la participación de hembras en la faena bajó al 42,9% en agosto, un nivel que indica que se están reteniendo más vientres para mantener la producción. Además, en los feedlots, la ocupación todavía es alta, pero la cantidad de animales que ingresan y salen empieza a mostrar señales de que la oferta podría seguir siendo limitada.
Hasta el 28 de septiembre, el precio del novillito (un tipo de vaca joven para carne) bajó un 3,3% en comparación con agosto, promediando unos $4.545 por kilo vivo. Esto puede ser una señal de que la tendencia bajista continúa, aunque todavía hay incertidumbre sobre cómo evolucionarán los precios en los próximos meses.
Por ahora, las fuerzas en juego serán una oferta que podría seguir restringida y un consumo interno que, por su parte, no tiene la capacidad suficiente para absorber nuevos aumentos de precios. La combinación de estos factores hace que la carne vacuna siga siendo un producto caro y con un mercado en plena transformación.




