El peso de los gastos fijos en el bolsillo 💰
¿Alguna vez te preguntaste por qué cada vez compras menos en los almacenes de tu barrio? La respuesta tiene que ver con cómo se distribuyen los ingresos familiares y las obligaciones que, sí o sí, hay que pagar cada mes.
Un dato clave es que, en promedio, los hogares destinan cerca del 40% de su plata a gastos fijos, como servicios, transporte y salud. Esto deja apenas el 60% restante para otros gastos, como comida, ropa o pequeños lujos. Como resultado, las compras se vuelven más cortas y selectivas, enfocándose solo en lo imprescindible.
El impacto de la inflación en las compras 🕰️🔥
En diciembre de 2023, la inflación se aceleró mucho, llegando a casi 30 puntos en un solo mes. Esto hizo que las decisiones de compra se ajustaran rápidamente, con muchas personas saliendo a comprar justo cuando cobraban el sueldo para evitar que los precios subieran aún más al día siguiente.
Pero a medida que la inflación empezó a desacelerar, las cosas no mejoraron tanto en las ventas. Durante octubre, noviembre y diciembre, hubo un pequeño repunte, impulsado por las fiestas. Sin embargo, en enero y febrero, el ritmo bajó otra vez, principalmente porque las vacaciones y el cambio en las rutinas habituales hicieron que la gente comprara menos.
Los meses de marzo y abril fueron aún más duros para los comercios, que siguieron pagando sus costos sin poder vender mucho más. A pesar de todo, los pequeños negocios lograron mantenerse en pie frente a las dificultades, sin cerrar sus puertas, algo que no todos logran en estos tiempos complicados.
Las marcas chicas ganan terreno 🥪🛍️
Con la plata más ajustada, muchos consumidores están optando por productos de marcas más pequeñas y menos conocidas, que suelen ser más baratas. Esto se nota en góndolas y estantes, donde las PYMES —pequeñas y medianas empresas— están ganando espacio, desplazando a las marcas más caras y conocidas.
Por ejemplo, el pan lactal de una marca popular puede costar unos $6.000 por un paquete de 600 gramos, pero una opción producida por una PYME puede salir alrededor de $3.000. Lo mismo pasa con los fideos y las galletitas, donde las diferencias de precio llevan a que muchos elijan las versiones más económicas sin resignar calidad.
¿Cómo logran bajar los precios? 💡
Para ofrecer productos más económicos, algunos almacenes comenzaron a comprar en mayor cantidad y a envasar ellos mismos. Así, pueden vender cereales, avena y otros alimentos a precios mucho más bajos, en comparación con las presentaciones tradicionales.
Por ejemplo, un paquete de cereales que en una góndola puede costar $8.000, en manos del almacenero puede salir $3.000. La misma estrategia se aplica a la avena, que se compra a granel y se envasada localmente, logrando reducir los costos y, por ende, los precios para los clientes.
El fiado sigue vivo, pero con límites 📝🚫
Otra práctica que aún se mantiene en algunos barrios es el fiado, o sea, dejar que los clientes paguen después. Aunque hoy en día las tarjetas y los pagos digitales son cada vez más comunes, todavía hay quienes confían en la palabra y en la relación de confianza con los clientes habituales.
Pero esta práctica tiene sus límites: los almaceneros no pueden permitirse que los clientes acumulen deudas enormes. Generalmente, dejan que alguien lleve hasta $40.000 o $50.000, pero si la deuda crece mucho más, el comerciante corre el riesgo de no recuperar ese dinero y de afectar su negocio.
Por eso, muchos prefieren mantener estos créditos en montos controlados y en plazos cortos, para no poner en riesgo su estabilidad financiera. Aunque las tarjetas y las cuotas facilitan el pago para algunos, en los negocios de barrio todavía predomina la confianza y el cuidado en las deudas.
El desafío de sobrevivir en tiempos difíciles 🛠️
Los comercios de cercanía están pasando por un momento complicado: ventas bajas, clientes más selectivos y una demanda que se mantiene en niveles mínimos. Sin embargo, las estrategias como ofrecer productos de marcas pequeñas, vender alimentos a granel y administrar con cuidado el fiado, ayudan a sostener a estos negocios en medio de la tormenta.
Al fin y al cabo, estos pequeños comercios son una parte fundamental de la vida en los barrios y, a pesar de las dificultades, siguen en pie, buscando la mejor forma de seguir adelante en un escenario que todavía presenta muchos desafíos.




